Catorce de los veinticuatro jugadores que forman la plantilla del primer equipo del Vilagarcía han pasado por las categorías inferiores del club. Un porcentaje espectacular y que viene a refrendar que el trabajo que se está haciendo en la cantera no es desdeñable. Con la intención de que ese ratio se incremente en las próximas campañas trabaja José María Conde, Ches, que compagina su labor de entrenador del sénior con el del conjunto juvenil. Alguno de los integrantes de este conjunto, de hecho, comienza a asomar la cabeza en los planes para el primer plantel.
Al margen de la vertiente formativa, o compaginándola más bien, en el Vilagarcía se han planteado un objetivo ambicioso en la deportiva. El club quiere que el conjunto juvenil recupere la categoría perdida en el pasado ejercicio y que consiga el ascenso. Y a ello se han puesto. Su técnico no tiene reparos en reconocer que es el gran reto de la temporada y ve a sus pupilos en el camino correcto para conseguirlo. En un campeonato, además, el del grupo séptimo de la Segunda Autonómica, que se presume bastante igualado y en la que después de que solo se hayan celebrado cuatro jornadas (la quinta se disputa este fin de semana) solamente quedan dos equipos -el Sanxenxo y la Escuela de Fútbol Base Vilanova- que permanezcan invictos.
Ches dice estar bastante satisfecho del comportamiento que están mostrando hasta ahora sus jugadores. Tanto dentro del campo como fuera de él. A pesar de ser una edad complicada, como apunta el propio técnico, el grado de compromiso de los futbolistas está siendo muy notable. Para el preparador, la clave es la fortaleza del grupo e incide en la circunstancia en que muchos de ellos forman pandilla al margen del fútbol para sus ratos de ocio y, «aunque en casa jugamos los domingos por la mañana, aún no vi nunca malas caras», afirma.