Chefs arousanos demuestran su potencial en la elaboración de platos y cócteles
05 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Si la base de la riqueza de la ría, lo que la diferencia y le aporta su elevado grado de productividad, se encuentra en su agua, ¿por qué no emplearla directamente en diferentes cometidos gastronómicos? Este es el principio que anima a la empresa isleña Auga Mareira, responsable de la comercialización de agua pura extraída del mar de Arousa. Sometida a un proceso de microfiltrado y dos tratamientos de ozono y luz ultravioleta, resulta magnífica para el enfriamiento durante el transporte, la rehidratación, la limpieza y la cocción de productos del mar y sus derivados. Pero también ofrece un potencial en la cocina y la coctelería que ayer se encargaron de demostrar en Espacio Mood, en Madrid, los chefs Iván Domínguez (Loxe 2.0) y Miguel Mosteiro (Deleitarte), junto al barman Sito Dieste (Derby).
El showcooking incluyó la degustación de ostras lavadas con Auga Mareira, así como de almejas, navajas, berberechos y mejillones al vapor de agua de mar. Un cebiche, una merluza en pincho al vapor y un plato realizado con jurel curado a base de Auga Mareira completaron el tramo directamente marítimo de la demostración. Porque Domínguez y Mosteiro presentaron también un carpacho de ternera previamente curado con Auga Mareira, además de un pan elaborado con agua de mar.
Por lo que respecta a su utilización en la coctelería, Dieste creó un primer cóctel con ginebra Platú, Auga Mareira y licor de ortigas y un segundo combinado con espumoso de albariño, finalizando con un origen café con agua de mar en sifón.
Un punto a favor de la salud
Al margen de sus propiedades organolépticas, adecuadas incluso para el aliño de ensaladas, y de su utilidad en cometidos como la mejor y más rápida descongelación de productos del mar, el empleo de agua marina posee una dimensión que juega a favor de la salud: al aportar un punto salado totalmente natural, potencia el sabor de los alimentos sin añadidos de ningún tipo -no hay más que penar en las tradicionales caldeiradas- y reduce el consumo de la sal común. Por otra parte, enriquece su potencial nutritivo gracias a su contenido en calcio, yodo y magnesio.
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