Ayuda para aprender a vivir

María Conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Hace un año que personas en riesgo de exclusión social formaron un grupo de apoyo. Sus usuarios destacan la terapia emocional que reciben

02 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Marisa está en paro. Tiene dos hijos y acaba de separarse de su pareja. En su hogar entran únicamente 400 euros al mes y hay muchas deudas que afrontar. «Teño medo de non dar saído adiante». Vive una situación límite que comparte con muchas otras víctimas de la crisis. Pero esta vecina de Pontevedra ha encontrado el hombro que necesitaba para enfrentarse a la adversidad. Ella es una de las usuarias de la Asociación Boa Vida, la primera formada en Galicia por personas en riesgo de exclusión social, y también una de las participantes en el grupo de apoyo mutuo que este colectivo formó hace ahora un año.

El balance, para ella, no puede ser mejor en estas sesiones que celebran una vez por mes en el local de Cáritas en Monte Porreiro y que comenzaron con quince personas, aunque han sido seis las que han acudido de forma más regular en estos doce meses.

«Aprendes sempre cousas novas -reconoce Marisa- e realmente non te das conta como, pero saes de alí coas pilas cargadas, renovadas, como máis animada. Súbete a autoestima. Ese día, cada un o vive a súa maneira, pero eu estou máis contenta». Es, como dice, una inyección de ánimo que sirve para enfrentarse a un panorama más que complicado.

La terapia en grupo está conducida por Pepa Vázquez, trabajadora social que participa de forma voluntaria en la iniciativa. Cada sesión aborda un tema elegido por los integrantes y se intenta adaptar a sus vivencias. «Cuando debatimos sobre algo -apunta- lo hacemos viéndonos a nosotros mismos. Por ejemplo, si hablamos de consumo, vemos cómo consumimos nosotros, dónde están las fortalezas y debilidades, dónde están los agujeros y cómo podemos mejorarlos. De eso se trata, de apoyo mutuo».

Debates

Los temas tratados han variado mucho. El del consumo, sin ir más lejos, salió de otra sesión dedicada a conocer los recursos y las distintas tarifas de las compañías telefónicas en busca del ahorro, «que fue muy intensa».

Las relaciones afectivas y cómo mejorarlas fueron igualmente objeto de debate y el próximo lunes toca hablar sobre la depresión. «El balance que yo hago es positivo porque ellos lo hacen positivo -añade Vázquez-. Hubo un momento en que me planteé dejarlo, porque a las sesiones solo venían cinco personas, pero ellos no quieren ni de lejos. Así que cuando las personas que van están contentas... En fin, de eso se trata».

«O que se fala queda aí -apunta Marisa-. É oír, ver e calar. Vou seguir indo mentres poida». Otra de sus compañeras, Marta, es de las que opina que las dos horas que dedican al grupo al mes «no nos llegan a nada». «Para nosotros es un apoyo emocional muy grande, un calor muy importante el hecho de estar todos juntos y compartir nuestras vivencias y opiniones es muy gratificante», afirma esta usuaria. «Y además encontramos consejos para la vida diaria muy prácticos», agrega.

La idea es ahora ampliar la iniciativa con otro grupo que pueda reunirse en la sede de Rexurdir. Para ello, Boa Vida está tramitando la petición de una ayuda para desarrollar su proyecto a la Plataforma de Oenegés para la Acción Social. «Se trata de reforzar lo que ya hacemos con una ayuda económica -explica la trabajadora social- que permita aligerar la carga de este grupo y ampliarlo. E incluso con la posibilidad de reservar dinero para cuestiones que demandan los usuarios, como por ejemplo hacer alguna actividad juntos de ocio».

«Aprendes sempre cousas novas e saes coas pilas cargadas, máis animada»

«Para nosotros es un calor muy importante estar todos juntos y compartir»

Boa Vida ha solicitado una ayuda para un segundo grupo

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