De los cerca de 1.500 emigrantes retornados que se desplazaron esta semana a Madrid para protestar en el Congreso por la tributación exigida a sus pensiones, 250 eran gallegos y, de esos, 80 de la Costa da Morte, que pese a la avanzada edad de algunos, se dejaron sentir con pancartas y proclamas.
Fueron recibidos por cinco parlamentarios socialistas, entre ellos la portavoz, Soraya Rodríguez, que, según dicen, les dieron la razón en sus reclamaciones, sobre todo porque Hacienda nunca les había avisado de la necesidad de declarar ese dinero que viene del extranjero y porque el que ya tributan en los países de origen.
Sin embargo, no lograron que los atendiese ningún representante del Partido Popular y esto les parece especialmente criticable. «Cando estabamos fóra ben que viñan de visita polos centros españois a buscar o voto e agora vírannos as costas», asegura el tesorero de la asociación de la Costa da Morte, José María Rocha, que se siente especialmente satisfecho con la participación en la protesta. «Hai que ter en conta, que moita xente é maior, de feito algunha non puido ir porque ten determinades enfermidades, e este tipo de viaxes, en autobús ata Madrid e despois volver, fanse longos e cansados», señaló Rocha, quien asegura que todo el colectivo, incluidos los que aún no han recibido sanciones o requerimientos de pago, están dispuestos a mantener su pugna hasta el final.