La crisis es cruel. Comedores de caridad atestados, niños sin libros de texto, estudiantes sin beca, cinco millones de desempleados, recortes de salarios y pensiones, familias desahuciadas, cientos de miles de estafados por las preferentes... Y, por si esto fuera poco, ha estallado el drama del Cachibol.
La noticia es sabida. Desde hace días, protestan ante el Concello unos treinta aficionados a este deporte ideal para mayores, similar al voleibol pero más pausado. En Vigo, lo practican unas 150 personas, casi en su totalidad pensionistas. Y han iniciado una movilización que, de seguir a este ritmo, hará palidecer a las huelgas del metal.
Protestan los del Cachibol porque el Concello les ha recortado sus ayudas. Hasta el pasado año, recibían 6.000 euros al año de subvención. Que, en 2013, ha bajado a la mitad: 800 euros para pagarles los seguros y 2.000 euros para el uso gratuito de los pabellones de Teis y Comesaña. No parece poco, pero los del Cachibol están indignados, pese a que su deporte no es la Fórmula Uno: para practicarlo, bastan un balón, una red y un chándal.
Declaraciones a los medios, pancartas, protestas y concentraciones en la praza do Rei se suceden estos días. El miércoles, los afectados del Cachibol se superaron, al intentar ocupar la Alcaldía. Fueron parados por la Policía Local. «Volveremos; queremos que sepan el daño que nos están haciendo», afirmó un portavoz de los 150 jugadores vigueses, el 0,05% de la ciudadanía. 2.800 euros les parece poca subvención.
Así que ya tenemos otra tragedia producto de la crisis: el drama del Cachibol. Los parados, los hambrientos, los preferentistas y los desahuciados de sus hogares se solidarizarán con tamaña injusticia que deja a 150 vigueses en condiciones de Cachibol tan precarias...
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