El experto en estilo dice que el secreto de la elegancia es ir acorde con el sitio y pensando en las personas que habrá
18 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Las diez claves de la elegancia masculina clásica es lo que desgranó ayer José María López-Galiacho, creador del blog elaristocrata.com, presidente del Club Privado del Aristócrata y autor de Manual del perfecto caballero: Normas básicas del buen vestir en la jornada organizada por la joyería Jael y la firma Baume & Mercier en la sede del Club Financiero de Santiago, en el edificio Quercus IP .
-¿Cuál es el secreto de la elegancia?
-Básicamente la sencillez y el saber estar. Hay que procurar vestir acorde al sitio al que se va a acudir y pensando en las personas con las que se va a estar.
-¿Son elegantes los españoles?
-En lo que destacan los españoles es en su timidez a la hora de vestir. Son muy dados al traje azul marino o gris. El clima, especialmente aquí en Galicia, hace que se sean todavía menos atrevidos. Lo que diferencia al caballero español es esa obsesión por pasar desapercibido.
-¿Qué consejo les daría para que dejasen de ser hombres grises?
-El uso de otras tonalidades. Los trajes de lino, por ejemplo, que antes se usaban mucho en verano y ahora ya no, o el príncipe de Gales en invierno. Hasta cuesta más ver trajes con raya diplomática. Salirse de la norma es sencillo y no tiene por qué entenderse como afán de destacar.
-¿Por qué se han dejado de utilizar?
-Siempre cuento la anécdota de que cuando las señoras van a una boda y aparece otra con el mismo vestido es terrible, un drama, y en cambio si es un hombre el que destaca sobre los otros por llevar algo diferente es un problema.
-Se dirige también a hombres de negocios.
-El hombre de empresa se deja llevar por pasar desapercibidos, algo que también les ocurre a los políticos de este país. Sin embargo, el príncipe Carlos, por ejemplo, tiene un estilo personal. En cambio nuestros máximos dirigentes van vestidos igual. No es solo el color. Ya no se ven chaquetas cruzadas y chalecos, por ejemplo.