En Vigo existen 420 edificios ilegales en el espacio litoral

Antón lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

FIRMAS

El edificio del restaurante As Dornas será el siguiente en ser derribado por el Concello.
El edificio del restaurante As Dornas será el siguiente en ser derribado por el Concello. gustavo rivas< / span>

La nueva Ley de Costas pretende amnistiar a todas estas construcciones

13 oct 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay imágenes dignas de pasar a la pequeña historia local, y esa fotaza del alcalde, mazo en mano (con poco estilo pero buena pegada), derribando la puerta del restaurante El Castillo en O Castro, es impagable. Es digna de mención la profesionalidad y el temple de M. Moralejo para conseguir sacar la foto sin que le saliera movida por la risa y son memorables las caras de la comitiva (esa Carmela Silva con cara de «me va a dar» y ese Regades con cara de «se va a dar»).

Ironías aparte, más allá de los chistes posibles sobre castillos y fantasmas, o que se talen árboles centenarios para ver murallas, que ahí discrepamos, lo cierto es que resulta de justicia felicitar completamente en serio al alcalde, aunque debemos recordarle que para estos menesteres, aunque solo se trate de salir en la foto, es obligatorio el uso de casco. Lo dice la normativa de seguridad en el trabajo y hay que dar ejemplo. Pero esa imagen es sobre todo un símbolo de un cambio radical, y a mejor, en nuestra forma de pensar: debemos derribar errores y horrores para recuperar espacios públicos. Que plantear estos derribos, hasta hace poco casi una herejía, sea ahora percibido positivamente por la sociedad es una muy buena señal. La cuestión es ponerse a ello, y la siguiente fase de esta reconquista nos la jugamos en el litoral, donde ya está anunciado para este mes el derribo del restaurante As Dornas, en Samil.

El problema es que a esta buena noticia el Concello le añade otra tan preocupante como contradictoria y en el mismo ámbito. Concretamente la firmeza en el anuncio del derribo de As Dornas se acompaña de la ambigüedad al referirse al futuro del vecino Jonathan, en la misma situación de fin de la concesión pero en ese caso Caballero declara que «aún no hemos decidido que hacer».

Podría hartarse el alcalde de sacarse fotos maza en mano derribando edificaciones en el litoral, pues solamente en el Concello de Vigo existen 420 edificaciones ilegales en el dominio público marítimo terrestre. Una pequeñez comparadas con las más de 600 de Cangas aunque más de las 390 de Nigrán, las 300 de Oia, más de 250 en Moaña, casi las mismas en Redondela, etc. Pero mucho nos tememos que el gozo demoledor se nos quedará en un pozo, y con él la recuperación del litoral y los espacios de dominio público, es decir, espacios para todos y todas, porque la nueva Ley de costas (aprobada en solitario por el PP) pretende amnistiar de un plumazo todas estas construcciones que hasta hace unos meses eran manifiestamente ilegales. Solamente imaginen lo que puede suponer reducir la franja de protección litoral de 100 metros a solo 20 (casi los mismos que se llevará por delante el cambio climático). Mucha prisa se dieron desde la Xunta en informar a todos los concellos costeros que contaban con alguna edificación ilegal (es decir, a todos) para que revisaran la nueva normativa, especialmente en aquellos centenares de casos con sentencias firmes de derribo. No tuvieron precisamente esa diligencia ni esa prisa, y ahí se les ve el plumero, en aplicar la ley anterior y exigir el derribo de todo lo que ahora se apresuran en legalizar. El espacio para la esperanza reside en que dicha ley de costas, rechazada unánimemente por la totalidad de los colectivos ecologistas, está por fin recurrida ante el tribunal constitucional.

El ejemplo cercano más significativo, por lo impactante, es el Talaso Atlántico de Oia (nuestro Algarrobico local), con sentencia firme de derribo desde 2009 y ratificada por el Tribunal Superior de Xustiza y que ahí sigue, invadiendo el espacio de dominio público y vertiendo alegremente sus residuos. El colmo del dislate es que en contra del sentido común la realidad demuestra que en el fondo «quien contamina, cobra» y ese mismo hotel recibió 740.000 euros en compensación por los daños del Prestige. El mundo al revés.

El derribo de As Dornas, y esperemos que también del Jonathan, serán otro símbolo de que va en serio la recuperación ecológica del litoral. La declaración de ENIL (espacio natural de interés local) para las playas de O Vao y Baluarte, que será el primero de Vigo, es también un buen paso en la dirección correcta, aunque lamentamos que no se incluya también la pequeña playa de Serral, a pesar de mutilarse en su día con el puente de Toralla. En cualquier caso veremos que dice el plan de gestión de ese espacio aún pendiente de elaborar. Si se cumple lo prometido irán cayendo el resto de edificaciones.

Suponemos que perder plazas de aparcamiento con estas recuperaciones ambientales será un aspecto polémico para la ciudadanía. Reiteramos el uso de la bici y el transporte público, pero en caso de emergencia también se puede habilitar el interior del Verbum como aparcamiento? al menos que sirva para algo.

La experiencia demuestra que, en los lugares donde se aplicaron medidas similares, el turismo y la afluencia de visitantes y, por lo tanto, el potencial económico, aumentan.

Finalmente, volviendo al principio, es una lástima que ya puestos a derribar cosas en el Castro, y de paso que el alcalde bajaba para el concello, armado con el mazo, no hiciera una paradita en la cruz de los caídos.