Coca-Cola viste sus mejores galas en la sala Dublín

Un carballés muestra su colección de envases metálicos del popular refresco


carballo / la voz

Su pasión por la Coca-Cola y por sus productos asociados ha llevado al carballés Óscar Caamaño a atesorar una importante colección de artículos relacionados con este popular refresco.

Botellas, latas, carteles metálicos, anuncios y hasta un piercing para la lengua integran el preciado tesoro de Caamaño, disfrutado hasta la fecha solo por aquellos que visitaban su vivienda, pero que por unos días compartirá con quienes pasen también por la sala Dublín de la capital bergantiñana.

Hasta allí ha llevado una pequeña parte de su colección. Concretamente, 140 botellas de aluminio -el formato elegido por Coca-Cola para las conmemoraciones especiales- que ha ido reuniendo durante los últimos años: «Tengo de prácticamente todos los países de Europa y de otros muchos del mundo y, aunque casi todas son fabricada aquí en Begano [la empresa embotelladora radicada en A Coruña] son muy difíciles de conseguir porque son ediciones limitadas y todas van para el país de destino». Es allí, gracias a las redes sociales, donde Caamaño ha buscado muchos de estos curiosos envases: «Las más complicadas de conseguir fueron las de Hungría porque alguna fue diseñada para un concierto y solo se distribuyó en ese momento», cuenta.

Su página en Facebook ha sido el puente para contactar con otros coleccionistas y ampliar su pequeño museo a base de intercambios y trueques, pero también hay quien ha convertido esta pasión en un provechoso negocio. «Hay botellas por las que se llegan a pagar 200 euros, pero yo no entro en ese juego, prefiero hacer cambios».

Todas las botellas de Caamaño están intactas y conservan el refresco en su interior de ahí que uno de los requisitos a la hora de montar la exposición fuese el de preservar su integridad y evitar que pudiesen ser ralladas o manipuladas. Pero este bebedor apasionado de Coca-Cola -«intento rebajar la dosis y muchas veces la pido sin cafeína y light o Zero», reconoce- también se ha sentido tentado a echar mano de alguna botella de la colección: «En alguna ocasión que no tenía nada en casa he pensado en abrir uno, pero me lo he pensado mejor y no lo he hecho».

Según cuenta, su pasión por el refresco se remonta a su época de la universidad y no porque prefiriese cambiar los tradicionales cafés por coca colas, sino porque para conseguir unos ingresos extra trabajó como reponedor de botellas. Ahora, años después, este ingeniero forestal reciclado en visitar médico aprovecha también la movilidad y la posibilidad de conocer gente que le ofrece su trabajo para contactar con otras personas con inquietudes similares y seguir ampliando su colección.

La Eurocopa del año pasado y la Muralla de Lugo, además de acontecimientos de otros países y celebraciones internacionales, como el Día Internacional de la Paz, son algunos de los motivos que decoran las botellas de aluminio que se podrán ver durante un par de semanas en la sala Dublín. Y por si la muestra tiene buena acogida, Caamaño ya piensa en la posibilidad de darle continuidad en el futuro con otros artículos de su colección, como las botellas de cristal que Coca-Cola le dedicó a la Torre de Hércules y a los voluntarios del Prestige.

coleccionismo

Caamaño empezó su colección en su etapa universitaria cuando trabajaba como reponedor

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