Familias con afectados precisan sus pensiones como fuente de ingresos
03 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Hace veinte años, cuando nació Amencer, la Asociación de Atención a la Parálisis Cerebral, esta dolencia «se sufría en la intimidad», como señalaba ayer su presidente, Carlos Godoy. Que las familias no se derrumbasen por esta «triste lotería» y conociesen cómo ayudar a los afectados fue el objetivo con el que nació este colectivo, que hoy ofrece una atención personalizada a usuarios (desde los 0 a 65 años) a través de sus tres centros, así como una importante labor de asesoramiento a sus familiares.
El primer miércoles de octubre es el Día Mundial de la Parálisis Cerebral, y Amencer lo celebró a las puertas de su centro en Lourizán con una concentración de profesionales y usuarios. Uno de ellos, Sergio González, leyó un manifiesto en el que quiso recordar a las administraciones públicas que «son ellas quienes deben hacer cumplir las leyes que nos protegen y proporcionar los medios para que nuestras vidas cuenten con las mismas oportunidades que el resto de ciudadanos». Y recordó que la crisis «no puede convertirse en el argumento que justifique los recortes en los ámbitos social, educativo y sanitario; la austeridad no puede mermar los apoyos y la atención que tanto necesitamos».
Y es que dos décadas después, se está produciendo, como señala la gerente de la asociación, Mónica Touriño, «un retroceso», consecuencia directa de la crisis. Son muchas las familias que se retraen a la hora de acudir al colectivo. «Sabemos que hay muchos que tenían pensado que sus hijos vinieran a los centros, pero como no pueden pagar, ni siquiera llaman a la puerta -señala-. En esto queremos animarlos siempre. Esta es una asociación de padres y la recomendación es que se asocien y asistan al día de las novedades y se asesoren». «Con la crisis están quedándose chicos en casa que antes salían -añade-. Ahora la única fuente de financiación para muchas familias por decirlo así están siendo las pensiones de estos chicos, y entonces cuando tienes la libranza por cuidados en el entorno o tienes que elegir si un centro, la familia prefiere que el chico se quede en casa y tener esos ingresos. Por eso hay un retroceso brutal a los tiempos en que los afectados se quedaban en casa, cuando necesitan esa estimulación social».
Amencer no ha tenido que renunciar a ningún servicio, pero la crisis se está dejando notar, y mucho, «en una minoración de las subvenciones -hay concellos que ya no pueden aportar- y empezamos a tener impagos de cuotas por parte de familias; evidentemente no dejamos a nadie sin servicio, pero nos supone un esfuerzo brutal». El colectivo ha tenido que recurrir a actos de recaudación y a medidas de ahorro para mantener su actividad, y comienza a abordar con otras asociaciones de discapacidad esfuerzos conjuntos.
«Hay muchas familias que como no pueden pagar, ni siquiera llaman a la puerta»
«La crisis produce un retroceso brutal a los tiempos en que los chicos quedaban en casa»
Mónica Touriño