El emblemático café de Cedeira ha sabido esquivar las tendencias
29 sep 2013 . Actualizado a las 06:00 h.Una mezcla de western saloon, con carteles como Wanted, dead or alive (se busca, muerto o vivo), o Good woman wanted (se busca buena mujer), y pub irlandés, «con luces tenues e ambiente agradable», donde se puede comer, beber, oír buena música y conversar. Jesús Barcia y su hermano Roberto, que se incorporó al negocio en 1996, cuando se produjo «a gran transformación», montaron el local al que ellos querrían acudir con sus amigos, un reflejo de su personalidad y sus gustos.
Toda una filosofía vital, que se advierte en cada detalle, porque aquí «nada está ao azar». «Somos moi afeccionados ao cine e a música americana, temos o garaxe da moto, as lámparas das gasolinas, os carteis das rúas (puro Nueva York)...», comenta el fundador del establecimiento, que cumplió el viernes 25 años. «Xa vimos caer moitos locais. Se sobrevivimos é porque fomos moi observadores, aproveitamos os momentos bos e reinvertimos todo aquí», sostiene.
El interior de este enorme edificio, con una singular fachada, de madera y ladrillo rojo, se reparte en diversos espacios, cada uno con su público, como explica Jesús: una zona de juegos, para los más jóvenes, la sala de conciertos, el rincón de la televisión para el fútbol -la afición se reparte entre el Real Madrid, el FC Barcelona y el Liverpool, con algún guiño al deportivismo-, la cervecería o la terraza.
El 25 aniversario coincide «cun momento doce», pese a la crisis y el inevitable impacto en el negocio -«hai moitos grupos que queren vir tocar, pero o problema é xuntar público, salvo en datas moi concretas»-. «Temos os obxectivos cumpridos e os deberes feitos», resume Jesús. El Universal, un local «carismático, distinto», se ha resistido, deliberadamente, a las modas. «Tiñámoslles pánico...». Y siempre ha ido un paso por delante: «Fomos os primeiros en ter cíber (...) e estivemos moi pendentes das novas tecnoloxías, Internet, as redes sociais... Cando abrimos as cousas sucedían máis lentamente, agora dá vértigo». ¿El futuro? «Nuns anos hai que ir preparando o relevo», reconoce. Pero advierte: «Se non é alguén do entorno familiar, cerraremos e faremos un clube para os nosos amigos».