El lerezano sufrió una lesión en la mano 11 días antes del Mundial
26 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El palista Álvaro Fernández Fiúza recordará el Mundial de Maratón de Copenhague (Dinamarca), sobre todo, por un metal: la plata. Y no solo por la medalla de plata que el pontevedrés se colgó al cuello junto con el asturiano Walter Bouzán. El palista lerezano, tetracampeón del Descenso Internacional del Sella, sufrió una grave lesión en su mano a solo once días de disputarse la prueba danesa.
Para tratar unos papilomas en su mano, un médico le quemó dos callos con nitrato de plata. «La dosis del nitrato de plata fue muy elevada y acabó quemándome la mano por dentro», relató el también tres veces campeón del mundo.
La lesión en la mano lo apartó del kayak, pero, afortunadamente, su solución estaba muy cerca de casa. «Tuve mucha suerte, ya que mi suegro es cirujano y él mismo me trató la fuerte herida», añadió el piragüista. «Me hizo las curas rápido, dos intervenciones y en cuatro días estaba otra vez entrenando».
No hizo público su contratiempo, y cuando daba paladas en el Mundial de Copenhague «no me acordaba ni de la lesión». Además, recalcó, «tenía toda la carne quemada por dentro y el exceso del nitrato de plata hasta me llegó a los huesos».
Por ese motivo, Fiúza valora muy positivamente su medalla de plata, aunque admitió, al margen de la lesión, que el contrincante fue mejor. Y el rival en este caso fue la embarcación del gallego Iván Alonso y el zamorano Emilio Merchán.
Un cita accidentada
«Le doy mucho valor a esta medalla de plata», destacó Fiuza. «Cuando el rival lo hace perfecto y te gana, te dices que la plata, el subcampeonato, es tu puesto». En este sentido, Fiúza afirmó que el maratón en aguas danesas «nos salió bien», y que, al contrario de lo que sucedió el año pasado en Roma, «en Copenhague quedamos contentos con el esfuerzo realizado».
De hecho, el palista, policía nacional de profesión y que entrena en Asturias, precisó que si «la medalla de plata obtenida en Roma fue decepcionante, ya que se nos escapó la de oro, en Dinamarca lo dimos todo».
Fue, sin duda, el Mundial de la discordia. A su lesión, el cuatro veces campeón de la copa del mundo tuvo que añadir el mal trago de aterrizar en la capital danesa y toparse con que la Federación Española de Piragüismo lo había dejado sin ropa oficial. Allá, en Copenhague, sus patrocinadores le confeccionaron una camiseta con dos de los tres colores oficiales (blanco y rojo) para embarcar en el kayak y remar los 30 kilómetros de la prueba.
«El piragüismo español está abocado al fracaso», advirtió Fiúza. «Que eviten al menos que los chavales no tengan que perder dinero para competir».
álvaro fernández fiúza subcampeón de maratón de piragüismo