El muerto empieza a resucitar

Eduardo Eiroa Millares
Eduardo Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

La venta de vivienda repuntó en el segundo trimestre en el área coruñesa

22 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El cadáver empieza a mostrar algunos, leves, signos de vida. El sector de la venta de vivienda, y con él de la construcción, llegó en el primer trimestre de este año a unas cifras que prácticamente certificaban su defunción. Nunca, desde que se llevan cuentas, habían cambiado de manos en un trimestre menos pisos y casas.

No estaba claro entonces si los números de entonces supondrían la llegada al suelo tras la larga caída o si, por el contrario, la tendencia seguiría por la senda del desmoronamiento.

Al parecer, las cuentas de las transacciones inmobiliarias han dejado de despeñarse. Es más, se percibe en las cifras un importante rebote. Si el año arrancó con 352 viviendas vendidas, en el segundo trimestre casi se dobla ese total, llegando a las 610 en toda el área metropolitana coruñesa. El incremento es esperanzador, pero no para echar las campanas el vuelo. Las 610 transacciones son la suma de las que se hicieron entre mayo y junio en 22 municipios. En el primer trimestre del 2007, por poner un ejemplo, se firmaron 1.038 solo en A Coruña. Eso queda muy lejos y pocos esperan que se vuelva a repetir.

Antes de la crisis

En la ciudad los números del segundo trimestre se quedan en 326 pisos con nuevo dueño. No están tan lejos de los 438 del arranque del 2004, por ejemplo, cuando la burbuja estaba creciendo, pero lejos de su estallido final.

El cinturón coruñés, porcentualmente, se comportó todavía mejor que la ciudad. Cambre pasó de 29 a 75 adquisiciones, Arteixo de 17 a 30, Betanzos de 10 a 23, Culleredo de 19 a 41 y Oleiros de 29 a 39. En los municipios más pequeños los cambios no son significativos.

No es la primera vez que se produce un repunte importante entre trimestres en las cuentas que lleva el Ministerio de Fomento desde el 2004. En el 2010, por ejemplo, se pasó de 432 a 927. La diferencia es que entonces el Gobierno había anunciado el fin de las deducciones fiscales con el fin, precisamente, de dinamizar el mercado inmobiliario. Ahora no hay ningún tipo de estímulos. Sí la sensación de que la crisis tocó fondo y los precios no bajarán más: toca comprar.