El conocido local La Cabaña celebró el pasado martes su 33 aniversario
15 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La Cabaña abrió el 10 de septiembre de 1980. Queda lejos, posiblemente demasiado, para los que estuvieron aquella noche disfrutando de su inauguración y que vivieron y explotaron su juventud en la Pontevedra de los años ochenta. Soplaban vientos de cambio y la noche gallega los tomó sin reparos. La apertura del Modus Vivendi en Santiago de Compostela durante los setenta, la legendaria movida viguesa... En la Boa Vila el pistoletazo de salida lo dio el Albatros tras su apertura en 1978, que echó su cierre hace apenas unos años. La Cabaña pasó a ser el local de copas más longevo de la ciudad.
Tras un año y medio de cierre el lugar se muestra casi como siempre. Las reformas no han modificado su estética de madera. El ambiente es curiosamente universitario y joven. Y es que la mayoría de los presentes, en el aniversario, no pasaba de los veinticinco años. La Cabaña siempre ha jugado con eso, pues sabe que el que va por primera vez, probablemente vuelva. Jazz, blues, rock y pop se entremezclan con las charlas de las mesas y la barra. Tras ella ha estado José Alonso, dueño del local, durante los 33 años de vida del local.
De John Mayall a Raphael
«Cuando abrimos este sitio éramos tres chavales. No podíamos imaginar que llegaríamos a vivir de él, nos quedaba muy lejos ese pensamiento», recuerda el regente. «Lo hicimos con nuestras manos, fuimos nosotros quien lo montamos y lo pusimos como quisimos, a base de madera, esfuerzo y clavos». Por aquel entonces se pinchaba la música del momento, y el repertorio poco ha variado. Aquellas canciones se convirtieron en clásicos y un concierto de The Police en la televisión da fe de ello.
«Aquí tocó la banda de Iggy Pop cuando estaban hospedados en el Parador». Él no lo hizo, prefirió dormitar en el de Baiona. Aquella noche aparecieron de improviso, sin más, desplegaron su magia roquera y tal como vinieron se fueron. También lo hizo en otro momento la banda que secundaba al incombustible Raphael. José narra orgulloso cómo el legendario artista de blues John Mayall se mostró una noche por el lugar. Quizás uno de los momentos más mágicos que un amante de la música pueda vivir sea esa actuación improvisada de un mito viviente como es el británico o una agrupación como la que Iggy lleva en directo. Un recuerdo, como mínimo, único. Algo que contar a los nietos cuando lleguen y algo que nadie podría olvidar facilmente.
crónica aniversario de la cabaña