Un granjero de Vilalba pone una red por la ineficacia del pastor eléctrico
07 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La visita del jabalí se ha convertido casi en una costumbre para José Díaz Vázquez, que ve cómo la vivienda y la explotación quedan indefensas pese a la presencia de los perros. «O xabarín vén de noite. Os cans ládranlle, pero como se non lle ladraran», decía ayer el ganadero. La presencia de los perros no parece servir de mucho: «Pasa ao pé deles. Mira o medo que lles ten...», añadía.
La Casa de Brais -como así se conoce en la zona a esta vivienda, situada a pocos centenares de metros de Leguadereita, en la carretera LU-541- tiene varias fincas en las que el maíz estaba destinado a servir de alimentación para sus vacas y sus cerdos. Sin embargo, los hechos quizá terminen más bien por desmentir esas intenciones. «O que botei cedo xa o gradou case todo», se lamentaba ayer el ganadero. Unos tres ferrados han quedado inservibles, aunque otras fincas, de diversa extensión, han corrido la misma suerte.
Ni siquiera el pastor eléctrico, que muchas veces se convierte en una eficaz defensa de los ganaderos, parece capaz de cumplir aquí esta función. «Este ano, non vale para nada», aseguraba ayer. Sea por agilidad o por habilidad , el jabalí consigue evitar los dos hilos que ha colocado Díaz sin sufrir apenas daño. El ganadero subrayaba ayer que el pastor eléctrico contaba con una batería fuerte, con mucha potencia, pero admitía que ni así lograba protección alguna para el maíz.
La alternativa ya está decidida: ha acordado colocar una red de alambre, igual que la que se instala, por ejemplo, para que las ovejas no escapen de una finca. «A ver se non entran...», decía. Si valiese como consuelo, lo que podría mitigar algo su preocupación es que el problema se ha dado también en otras viviendas próximas.
Aunque no ha visto al animal andar por las fincas, este ganadero sospecha que no es un jabalí solo el que causa los destrozos: «Ten que ser unha cocha cos ranchos, porque está todo esmagado», opina. A pesar de los daños sufridos no ha cursado aviso alguno a ninguna administración: «¿Que parte vou dar? ¿A quen llo dou?», se pregunta.