Mariví es una de las pocas atrevidas que hoy en día se lanzó con la apertura de una tienda de costura, Cosemos. No tiene ni un año de vida todavía pero, hasta el momento, no le fallan clientes de Vilagarcía y alrededores, teniendo incluso algún encargo para Madrid. Además de solucionar cualquier tipo de arreglo de la ropa de sus clientes, permite también que aquellos que no dispongan de máquina de coser puedan hacerlo allí por un módico precio y un café de regalo. Es uno de los ejemplos más claros de que, en estos momentos de inestabilidad económica, muchos optan por «reciclar la ropa que se tiene en el armario o arreglar la que se estropeó», explica Mariví. «Viene gente de todas las edades, tanto mujeres como hombres, para aprender a coser o reciclar lo que ya se tiene», cuenta la dueña. Y es que parece que la costura está de moda, que hasta la tienda de Mariví se acercan incluso niños que, dejando de lado las nuevas tecnologías, llegan con ganas de aprender a coser y enhebrar una aguja.