El vigués Fernando Trabada ejerce como jefe de la sección de desarrollo rural y seguridad alimentaria de la Unión Europea en Angola. Entre sus labores está la aplicación de un programa de eliminación de las minas sembradas durante la guerra posterior a la descolonización portuguesa. Hasta hace unos días, descansaba con su familia en su casa de Cangas do Morrazo.
-¿Cómo acaba un ingeniero agrónomo representando a la Unión Europea en Angola?
-Desde que comencé a trabajar en la Comisión Europea, hace ya 11 años, he estado implicado en programas de I+D de la UE. El trabajo en Angola ha sido un cambio radical y un gran desafío. Además, los programas de desarrollo rural que estamos financiando en Angola me han permitido retornar a mis orígenes como ingeniero agrónomo.
-¿Lleva mucho tiempo allí?
-Año y medio. Mi intención y la de mi mujer e hijos es quedarnos dos años más. Después nos gustaría vivir otros cuatro años más en otro país del África subsahariana. Nuestra experiencia africana está siendo fascinante. Antes, estuve en la sede en Bruselas, trabajando en programas de I+D de la UE. Angola es mi quinto país después de Escocia, Brasil, Italia y Bélgica. Angola es uno de los países más increíbles y fascinantes que he visto.
-¿Cómo contribuye la UE a desminar Angola?
-Desde el 2002, la UE ha cooperado con el Gobierno en las acciones de desminado porque es fundamental en el proceso de reconstrucción del país. Hasta ahora, la UE ha destinado 56,5 millones de euros a las actividades de desminado. El Gobierno ha pedido una ampliación de 5 años para la consecución de su compromiso de eliminar todas las minas. En el 2008, la UE destinó 20 millones de euros para un programa de desminado, que serán ampliados en breve en otros 20 millones. Este programa trata de restablecer las mínimas condiciones de vida de las poblaciones más afectadas por las minas.
-¿Aún se notan los efectos de la guerra civil en la actualidad?
-Tras 27 años de guerra, el proceso es muy lento y la detección y eliminación de las minas es fundamental. Los campos minados, además de los accidentes que pueden causar, son un obstáculo para acceder a la tierra agrícola, a carreteras rurales e infraestructuras como escuelas, puestos de salud, etc. He conocido casos de comunidades que para acceder a un río cercano de donde obtienen el agua se ven obligados a dar una vuelta de muchos kilómetros para evitar un campo minado. Más de 80.000 angoleños han sido heridos por minas y cerca del 15 % de la población vive bajo ese riesgo, aunque en los últimos año se se han reducido los accidentes. Se estima que aún existen unas 200.000 minas y más de 4 millones de artefactos explosivos en el territorio.
-¿Es notable la presencia gallega en Angola?
-Con la crisis económica cada vez se nota más la presencia de españoles y gallegos en Angola. He conocido gallegos en el sector de la pesca, construcción, petróleo y cuerpo diplomático. En la delegación de la UE estamos en la actualidad dos gallegos.
-¿Cuáles son los principales intereses de la UE?
-La UE tiene acuerdos de cooperación con la mayor parte de los países que van más allá del comercio. En Angola, el objetivo es contribuir al desarrollo sostenible del país a través del apoyo y capacitación de las instituciones, apoyar la estrategia del Gobierno para combatir la pobreza y ayudarle a alcanzar los objetivos del milenio. La Unión Europea es el mayor donante en Angola. En el marco del décimo Fondo Europeo al Desarrollo, más de 250 millones de euros han sido asignados a un programa de cooperación plurianual. Bajo este programa, se han financiado proyectos en las áreas de desarrollo rural, desminado, biodiversidad, la buena gobernanza, la justicia y el apoyo institucional, la salud y la educación. La UE también presta asistencia humanitaria en situaciones de emergencia.
FERNANDO TRABADA responsable de la ue para el desminado y desarrollo rural
«Más de 80.000 angoleños han resultado heridos al explotar minas»