Pesadilla para lograr una licencia

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

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El hecho de que distintas Administraciones tengan competencias sobre el territorio motiva que a veces haya que pedir hasta media docena de permisos

27 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Obtener licencia para realizar una obra se convierte, en ocasiones, en una tarea tan compleja como hacer cumbre en alguna de las catorce montañas terrestres que superan los ocho mil metros de altura. A la hora de solicitar el permiso municipal, por pequeña que sea la actuación, deben tenerse en cuenta aspectos como si la zona o construcción está afectada por Costas o por el Plan de Ordenación do Litoral (POL), incluida en Rede Natura, próxima a un río, cercana a un elemento patrimonial protegido, en un área de yacimientos arqueológicos o en un casco histórico. El proceso burocrático alcanza tal magnitud que puede que sea necesario pedir hasta media docena de permisos antes de colocar el primer pilar.

Por ejemplo, toda obra, hasta el cierre de una finca que se solicite en el ámbito de los terrenos afectados por el POL, requiere de la autorización previa del Instituto de Estudos do Territorio. Cualquier intervención en espacios incluidos en la Rede Natura precisa de una inspección previa. Lo saben bien en municipios como Porto do Son, Ribeira y Carnota, con una amplia franja de territorio con este tipo de protección.

El hecho de que sea preciso conseguir tantas autorizaciones motiva que, en algunos casos, un sencillo permiso tarde más de un año en obtenerse.

Según la Lei de Estradas de Galicia, todas las carreteras, fuera del ámbito de suelo calificado como urbano, tienen un área de protección. Por eso, tanto para construcciones como para cierres hay que tener autorización previa. Son ejemplo de esto todas las propiedades no urbanas en el vial que va desde la conclusión de Muros hacia Carnota o desde Outes a Pino de Val.

Muros y Noia

Salvo en el caso de los cascos históricos de Noia y Muros, los únicos de la comarca que cuentan con un plan especial de protección, en el resto del territorio es preciso obtener autorización de Patrimonio Histórico para intervenir en determinadas zonas. Eso sucede, por ejemplo, en A Pobra. El PXOM delimita una amplia área como conjunto histórico debido a la importancia de los edificios existentes. Sin embargo, el hecho de carecer de un plan especial impide que pueda darse una licencia municipal directa.

Fuera del área de influencia de los cascos históricos rige lo establecido por las normas complementarias provinciales y por la Lei de Patrimonio Cultural. Se establecen unas zonas de protección que obligan a guardar unas distancias mínimas en función de si la actuación a realizar está cerca de un elemento etnográfico, un edificio religioso o restos arqueológicos. Es decir, que una licencia municipal sin la previa autorización de Patrimonio es nula.

No es la primera vez, y diversos profesionales afirman tener casos constatados, que se ejecutan obras en la comarca pasando por encima de un petroglifo, incumpliendo lo dispuesto sobre los materiales a emplear en la fachada o sin respetar las restricciones de la Rede Natura. De hecho, hay obras paralizadas por esta causa.

Los promotores de las actuaciones se quejan de lo compleja y costosa que les resulta toda la tramitación.