Es un encanto. Sigue siendo la niña que debutó como modelo con 17 años. «Ya, ya con algunas arruguitas por aquí (señala hacia sus preciosos ojos). Tengo 32 años, el tiempo pasa», comenta sonriente Montse Suárez Vilas. Desfiló seis veces en Cibeles, otras tantas en la pasarela Gaudí Novias, trabajó en París, Barcelona, Madrid... y sigue en activo. Es difícil encontrar en Galicia a alguien que lleve quince años seguidos a este nivel. En diciembre decidió volver a casa para iniciar una nueva etapa. «Sigo siendo modelo y, aunque menos por estar lejos de donde se celebran los cástings, trabajo no me falta, pero quiero enfocar mi vida hacia otro camino. Más tranquilo, con mi familia, mis amigos, mis proyectos...», me cuenta en la terraza de la cervecería Serán de Mera, a pocos metros de donde vive, la casa de sus padres. Es la pequeña de tres hermanos. Los otros dos son varones. Dice que sus sobrinos de cinco y un año y medio son su perdición. Tiene novio, coruñés, con el que «por el momento» no tiene planes de boda. «Me gustaría casarme en la capilla de Santa Ana, aunque es pequeña. Habrá que negociarlo. Me encantaría tener tres hijos, me gustan las familias numerosas», apunta.
Pasión por el deporte
Hace quince años la rebauticé como La otra perla de Mera, algo que no le entusiasmó demasiado: «Cómo no me voy a acordar, así me bautizaste y así me conocen. Ahora estoy encantada», comenta sonriente. Madruga. Se confiesa diurna. Dice que su vicio confesable es hacer deporte. «Corro, ando en bici y ahora practico windsurf por mi novio. Todo lo que sea al aire libre me apasiona», relata. Asegura que «como buena gallega» le encanta la comida. «Me cuido, pero soy de constitución delgada. Todos somos delgados en la familia. Siempre pesé 58 kilos», apunta Montse desde sus 180 centímetros de altura. Diplomada en Turismo, ahora está terminando el grado de Magisterio de educación primaria. «Estoy acabando. Claro que me veo de profesora, me gustan los niños y la enseñanza. Hice las prácticas en el colegio Montegrande y estoy muy agradecida por lo bien que se portaron conmigo», asegura esta mujer que desfiló en las principales pasarelas y con las mejores marcas. «Recuerdo de manera especial el primer desfile que hice en Madrid, con Nieves Álvarez, para Vicente Romeo, y también guardo un recuerdo maravilloso de mi primera participación en Cibeles». Nunca le gustó el famoseo, el tema del corazón, las fiestas, los cotilleos... Son las siete de la tarde del jueves. Empieza a refrescar. Montse, que viste un veraniego vestido negro, se abriga con una cazadora vaquera. «Me gusta el negro porque es elegante, pero en verano me favorecen los colores fuertes como el rojo, y también los verdes. Antes gastaba más dinero que ahora en ropa, debe de ser la edad», destaca con buen humor. «Se puede ir bien vestida con poco dinero, combinando bien. Yo llevo prendas buenas, que tengo de desfiles, con otras low cost», asegura.
Proyecto empresarial
Modelo, futura profesora y... empresaria. «Estoy desarrollando un proyecto con Olga Barrera (otra modelo coruñesa amiga suya y que también pasa de los treinta) de una empresa de moda y eventos que se llamará MYO. Intentaremos cubrir las necesidades de empresas, agencias de publicidad, llevar modelos u organizar actos», anuncia. Se nota que está ilusionadísima con esta nueva etapa. Es Montse Suárez, la misma chica rubia de siempre. «Ahora con mechas, pero sí. Me cuido mucho el pelo, que es muy importante para una modelo. Me echo mascarilla y hasta espray de protección cuando voy a la playa para no dañarlo con el sol», comenta. Nos despedimos. Los de la mesa de al lado me preguntan. ¿Cuándo sale la entrevista con Montse? Aquí en Mera todos la conocen.
«Estoy creando una empresa de moda y eventos»