La recortada costa de O Grove ofrece un sinfín de lugares en los que sumergirse en el mar. Cualquier playa es buena para darse un chapuzón, pero si lo que quieren es conocer el océano en detalle, a donde se tienen que dirigir es a la plaza de O Corgo. Allí están instaladas, desde ayer, las carpas de la exposición «Mergúllate no Océano», una iniciativa con la que varias universidades e instituciones pretenden explicar a pequeños y no tan pequeños cómo funcionan los océanos.
La iniciativa despertó en su jornada inaugural mucho interés. Turistas y no turistas se acercaron durante toda la mañana de ayer a la plazoleta situada ante el Concello y recibieron divertidas lecciones de biología y oceanografía. Con los ojos como platos, un puñado de rapaces escuchaban a una técnica explicar lo que es el plancton. «Es lo que comen los peces, ¿no?», preguntaba el más informado del grupo. Otros se asomaban a la lupa esperando encontrarse al muñeco verde de los dibujos de Bob Esponja. Por supuesto, no lo encontraron, aunque algunos aseguraban que las células microscópicas que acababan de ver «tenían cuernos». Como el de la tele, vamos.
Aunque el microscopio era uno de los atractivos de la exposición, los más pequeños preferían entretenerse pescando peces en una piscina hinchable colocada en el puesto de al lado. Y es que, también pescando se aprenden cosas.
Pequeños chefs
El mar bien puede inspirar la cocina, aunque ayer no fue el caso. El taller culinario Pequechefs arrancó en Cambados con sabores de campo que acabaron convirtiendo las zanahorias y las berenjenas en pastelitos multicolores. Fue la primera clase de un curso de cocina muy peculiar. Además de meter las manos en la masa, los alumnos deben aprender a aderezar el plato del día con una dosis de cuentos. La idea se plantea como un maridaje entre gastronomía y literatura que sea lo suficientemente atractivo como para que los niños se queden con hambre de más. Pequechefs se celebrará todos los viernes del mes en el salón José Peña y reúne a una veintena de niños y niñas con ganas de descubrir sabores y texturas. A alguno se le olvidó ayer el mandilón, pero el viernes que viene seguro que van todos bien preparados para afrontar la segunda lección. Y mientras unos se estrenaban en la cocina, en la biblioteca de la Casa dos Fraga, otros hacían sus pinitos con el cómic y el dibujo, gracias a otro taller organizado por el Concello para animar las mañanas de los cambadeses más pequeños.
Aprender a consumir
La oferta de actividades infantiles es amplia estos días de vacaciones. En Ribadumia, cerca de cincuenta niños de entre tres y doce años disfrutaron esta semana de los talleres del programa LecerConsumo, que están concebidos para que los participantes aprendan a consumir de forma responsable.