Cefalopoderos a pique

F. Fernández REDACCIÓN / LA VOZ

FIRMAS

Ramón Leiro

De los 24 barcos que faenaban en Mauritania, quedan la mitad en activo

10 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo pesquero de la Unión Europea con Mauritania, en vigor desde hace un año y rechazado por el Gobierno español, ha dado la puntilla a una de las flotas gallegas de altura más modernas. Los barcos cefalopoderos, con base fundamentalmente en Marín y Vigo, van a menos. Cada mes que pasa hay bajas. Tras su expulsión del caladero africano, las alternativas para trabajar escasean.

De los 24 pesqueros del pulpo que regresaron a casa el verano pasado derrotados por el nuevo acuerdo quedan aproximadamente una decena en activo. Casi todos los que faltan han sido pasto del desguace. Según datos facilitados por el portavoz de los marineros afectados, el sindicalista Xabier Aboi, de los 24 buques, tres ya han sido descuartizados y uno, vendido. Otros tres han solicitado las ayudas por desguace y entre cuatro y cinco más tienen previsto hacerlo. En definitiva, que, de momento, seguirá en activo la mitad de la flota cefalopodera inicial.

¿Y los tripulantes? Hasta el 1 de agosto, los afectados por la expulsión de Mauritania -en torno a un centenar de marineros- tenían derecho a cobrar una indemnización mensual por el parón en su actividad. Pero esas ayudas (de unos 1.350 euros brutos al mes) han tocado a su fin y los pescadores se asoman al abismo, aunque, según Aboi, están pendientes de percibir aún las dos últimas mensualidades de junio y julio. Cuando llegue ese último dinero, se acabó. «Non hai más axudas», dice el sindicalista que le responden las autoridades cuando cuenta la situación.

Sin ayudas y, de momento, sin perspectivas de trabajo. El portavoz de los afectados explica que para esta flota existen tres caladeros posibles a los que acudir a faenar: Senegal, pero no existe un acuerdo pesquero, aunque es probable que se empiece a negociar uno a partir de enero; Marruecos y Guinea-Bisáu. El primero deja cinco licencias de pesca «en malas condicións» y, en todo caso, disponibles a partir de enero. La alternativa de Guinea-Bisáu parece la mejor, pues hay un pacto pesquero con ese país, pero está frenado por la Unión Europea tras el golpe de Estado del año pasado.

Ante este panorama, lo que les queda a los barcos es «ir á aventura», y a los tripulantes, ídem o al paro. Algunos marineros han intentado hacerse un hueco en pesqueros de Gran Sol.

La situación para esta flota es muy difícil. La gran esperanza que les queda es que en septiembre el Parlamento Europeo lance un jarro de agua fría a la comisaria de Pesca, la griega Maria Damanaki, que firmó el acuerdo con Mauritania. Las condiciones que impone a los cefalopoderos son tan restrictivas que en la práctica suponen su expulsión del caladero.

El Ministerio de Agricultura (con competencias en pesca) y la Consellería do Mar manifestaron su oposición al nuevo pacto desde que este entró en vigor, pues no solo sale perjudicado el sector pesquero gallego, también el andaluz y el canario.

Contactos previos

Pero el problema puede dar la vuelta en septiembre si los eurodiputados así lo deciden. Fuentes de la consellería explicaron el jueves que los contactos con el ministerio son constantes y que se están produciendo negociaciones incluso a nivel político para dar la vuelta a la tortilla en la votación. Pero a Xabier Aboi no le parece esto suficiente. De hecho, duda de que sea realmente así. Por eso reclama una implicación más clara por parte de la consellería, a la que proponen que organice un viaje a Bruselas con políticos y afectados gallegos quince días antes de la votación a fin de intensificar los contactos. «Ou hai movimento previo para convencer aos eurodeputados ou non temos nada que facer», explica Aboi.

Este sostiene que la consellería debe moverse por el bien del sector y porque el ministerio no muestra ya demasiado interés por la flota cefalopodera gallega, una vez resuelto el acuerdo pesquero con Marruecos, que beneficia fundamentalmente a la andaluza.

El resultado de la votación es incierto, aunque existe un precedente bien cercano que es favorable a los intereses de los cefalopoderos: a finales de mayo la Comisión de Pesca votó a favor de renegociar el pacto.