Lances de un joven desbocado

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Perfil de Alejandro Portas Cancela, alias El Ilustrísimo, que suma a sus 18 años más de una veintena de antecedentes, todos ellos desde que alcanzó la mayoría de edad

06 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

«¿Cuantos arrestos suma ya?». «Muchos, él mismo reconoce que no sabe cuántas causas tiene pendientes, pero son muchas, demasiadas para su edad». Los que conocen a Alejandro Portas Cancela, El Ilustrísimo, consideran que está desbocado. Desde que alcanzó la mayoría de edad, este pontevedrés de 18 años acumula ya más de una veintena de antecedentes policiales, la mayoría por hurtos y robos.

Y aún así no pisa la cárcel. De hecho, ni siquiera este viernes, cuando fue nuevamente arrestado por la Policía Nacional terminó dando con sus huesos en una celda de A Lama. Esta última vez se le vinculó con la sustracción de un móvil de última generación a un conocido empresario hotelero de la ciudad. Todo parece indicar que, mientras su compinche despistaba a la víctima, El Ilustrísimo supuestamente arrampló con un smartphone valorado en más de 600 euros.

En esta ocasión, actuó acompañado por uno de los últimos compañeros de fatigas que parecen querer compartir su suerte. Y es que si en el último año se ha labrado un nombre en los bajos fondos pontevedreses, también es cierto que ha sido a costa de ir perdiendo secuaces por el camino. Estos han ido abandonándolo a medida que los golpes se incrementaban: «Tocar domicilios es cosa seria», remarcó una fuente amparada en el anonimato.

Las andanzas de Alejandro Portas comenzaron a salir a la luz pública a principios de año, cuando la policía lo situaba al frente de una pandilla juvenil muy heterogénea, en la que estaban integrados jóvenes de Pontevedra, O Vao y del Magreb. Poco a poco, y a medida que se producía la escalada delictiva, el grupo iba perdiendo miembros. La perspectiva de los barrotes estaba demasiado próxima.

Primeros pasos

Alejandro presumiblemente comenzó dando pequeños golpes en el entorno del botellódromo de Pontevedra, un ámbito que, aparentemente, se le quedó pequeño en pocos meses. «Parece tener una incontinencia delictiva. Lo roba todo», reseñan, mientras recuerdan que en el pasado se le ha vinculado con sustracciones de camisetas, comida o, como ocurrió hace escasas semanas, que causaron daños a cerca de una veintena de coches para conseguir... dos GPS y otras tantas memorias USB.

Aunque se le ha relacionado con algún episodio violento, los que lo han tratado sostienen que, desafiante sí que es, pero no agresivo. Un hecho que queda patente cuando es arrestado. Eso sí, según trascendió, rara vez se presta a declarar ante el juez de guardia, alguno de los cuales ya le han advertido que no tienen intención de pasarle otra.

Las fuentes consultadas refieren dos aspectos fundamentales que pueden servir para moldear el perfil del Ilustrísimo. Por un lado, su escasa destreza. No es que sea un Moriarty del crimen, ni mucho menos. En demasiadas ocasiones ha sido cazado por dejar huellas dactilares en los escenarios,. Sin embargo, este déficit lo suple con su carisma. En el Príncipe Felipe aún hay quien lo recuerda por su capacidad de contagiar e influir a su entorno. «Es la clásica oveja negra de una familia normal y trabajadora», concluyen.

Crónica Nueva detención del Ilustrísimo