Dice Aurora que son ya minoría los clientes que no conocen sus derechos
04 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Un momento de bajón personal la llevó al mundo de los derechos de los consumidores. De eso hace unos veinte años, y durante ese tiempo Aurora Lamas (Carballiño, 1942), presidenta de la Federación Gallega de Euroconsumo, asegura que son ya «bastantes» los ciudadanos que conocen sus derechos, aunque todavía no todos.
-¿Cómo acabó en las asociaciones de consumidores?
-Me vinieron a buscar. Estuve en Puerto Rico durante quince años acompañando a mi marido, y tras ese tiempo lo llamaron para el Parlamento. Era un momento en el que los hijos o se quedaban allí, o nos veníamos todos. Y decidimos venir, ya que también está la morriña del gallego que siempre quiere volver a la tierra aunque esté bien fuera. En Puerto Rico estaba muy integrada, presidí la Federación de Mujeres de Profesionales y de Negocios durante varios años, y el cambio fue fuerte, como retroceder casi 30 años. La Asociación de Amas de Casa vivía problemas internos y me pidieron si quería llevarla. Era un momento para un cambio y para tratar de superar ese bajón que me había dado aquí.
-¿El consumidor conoce sus derechos?
-Bastantes conocen sus derechos, no todos. Depende de varios factores, en un pueblo pequeño por ejemplo no se reclama porque se conocen unos a otros. En el tema de las preferentes se vio que la gente se une para reivindicar, aunque evidentemente era algo muy grave.
-¿Dónde hay más quejas?
-La telefonía sigue concentrando muchas denuncias. Después hay situaciones muy distintas como cursos que pagas y que finalmente no aparece el material o la realidad es totalmente distinta a lo que te dijeron.
-El usuario que reclama, ¿suele ganar?
-En el 80 % de los casos tienen la razón y saben que sus derechos no fueron respetados. Casi siempre tienen la razón, aunque hay casos en los que reclaman sin tenerla.
-Siempre se habla de lo malo, ¿pero en qué sectores se trata mejor al cliente?
-Las grandes áreas comerciales, por ejemplo, ponen todo muy fácil al cliente y devuelven el dinero ante cualquier problema. Antes en el pequeño comercio era más difícil que lo hiciesen, pero ahora se han adaptado a las circunstancias.
-¿Cómo es el consumidor compostelano?
-Fuera de España el consumidor es mucho más crítico. En general en Galicia hay más reticencia y, por ejemplo, cuando tienen que estampar su firma en una reclamación es ahí cuando dicen, bueno, pues es igual.
-¿En casa de herrero cuchillo de palo o es usted una cliente temida?
-Soy exigente. Yo no dejo que me tomen el pelo aunque le parezca mal a la gente que viene conmigo. Yo pago, y si quiero comer marisco sé que lo tengo que pagar, pero si no está en buenas condiciones o me dan un producto por otro devuelvo el plato. En general, en la hostelería esto no les gusta porque no están acostumbrados. Por ejemplo, una botella, sea de lo que sea, no puede venir descorchada a la mesa, tienen que abrirla delante de ti.
-¿Las nuevas generaciones son críticas?
-No, apenas reclaman. Muchas veces no saben en donde hacerlo y no se preocupan.
-¿La crisis ha hecho al consumidor más observador y selectivo?
-Se nota sobre todo en hostelería. La falta de dinero hace que te plantees consumir más o menos, ir a un sitio o al otro y, evidentemente, el sector se tiene que adaptar a esta situación.
-¿La federación está metida en algún estudio de consumo?
-Los recortes también llegaron y ahora solo tenemos presupuesto para parte del mantenimiento de las oficinas.