El alcalde y el aspirante a serlo que encabeza la censura dicen estar tranquilos y confían en que sus respectivos argumentos se impongan
03 ago 2013 . Actualizado a las 07:01 h.La sentencia que da vía libre a la moción de censura en Vimianzo ha revolucionado la vida política del municipio. El alcalde, Manuel Antelo, asegura que está muy «tranquilo», porque confía en la justicia y porque, a su juicio, «obxectivamente a moción non é válida». El que aspira a ser su sucesor, Manuel Rodríguez, también lo está: no tienen dudas de que la moción se llevará a cabo, «porque a sentenza do contencioso é moi clara» y porque se dan todas las condiciones necesarias.
ANÁLISIS LA SITUACIÓN POLÍTICA DE VIMIANZO
¿Cuál será el próximo paso municipal?
La sentencia ha sido apelada, ante el propio juzgado y ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). En ambos casos se han solicitado medidas «cautelarísimas» para la suspensión de los efectos de la sentencia hasta que el TSXG resuelva definitivamente el recurso. Este tipo de medidas, por su especial protección y para evitar un perjuicio indebido, deben adoptarse (si se conceden) en un plazo de cinco días. Pero Antelo incluso espera que el TSXG resuelva también antes de que se celebre el probable pleno de la moción de censura.
¿Y de los siete concejales que firman la moción?
El lunes, el candidato, Manuel Rodríguez, y sus compañeros, acudirán a A Coruña para solicitar la confirmación de la sentencia. Con ella, y siguiendo además lo establecido por la jueza, se presentarán en el registro del Concello para solicitar ese pleno. En 24 horas debería convocarse a los concejales y fijar la sesión para el décimo día a las 12.30 horas.
¿Hay posibilidades de que no haya pleno?
No lo parece, pero habrá que esperar a lo que digan los jueces. Para los convocantes, no hay dudas. Antelo señala que. Si se celebra, la mesa de edad deberá tener en cuenta que Rodríguez y su compañera son «tránsfugas», por haber sido expulsados del PSOE y por un auto judicial. La aplicación de la ley antitransfuguismo, para él, es clara en este caso. Y, en última instancia, se necesitaría una mayoría reforzada de nueve miembros, que no se da. Pero Rodríguez asegura que eso no es así, ya que la jueza manda volver a empezar en el momento en el que se presentó la moción, el 2 de marzo a las 10.40 horas, y en ese momento no estaban expulsados. Rodríguez Blanco destaca las críticas que realiza la juez a todo lo que pasó aquel día en el Concello, y por eso le pide a Antelo que, antes de que se celebre el pleno de la moción, dimita: «É moi grave o que di a sentenza, o alcalde engañou ao pobo e non representa aos veciños».
¿Cómo se ha llegado a esta situación?
Todo empezó ese 2 de marzo, un sábado por la mañana, cuando los siete concejales firmaron la solicitud de la moción de censura. Mónica Rodríguez, Manuel Soto y Carmen Hermida (IxV), Manuel Rodríguez y Montserrat Vázquez Miñones (entonces aún en el PSOE, del que fueron expulsados dos días más tarde, no sin controversia, y que aún se dirime en los tribunales) y Juan Carlos Amado Sambade y Ramón Santos (que había tomado posesión justo el día antes), por el PP. Su compañero José Manuel Pérez, y el socialista José Antonio Miñones, no se sumaron. El pleno parecía que se celebraría el día 14, pero la falta de admisión de esa solicitud (que analiza prolijamente la jueza en su sentencia, con críticas o indicaciones a trabajadores municipales, y que el regidor no comparte) la impidió. Ese error o impedimento en la tramitación, además de la expulsión de los dos ediles, dio paso a un cruce de acciones judiciales directas e indirectas que, cinco meses más tarde, semeja que empiezan a aclararse.
¿Fue una sorpresa esa moción?
No, era algo de lo que ya se venía hablando desde casi el principio del mandato. Un comentario habitual en los círculos políticos de Vimianzo y runrún incesantes en bares y actos sociales día tras día, en algún caso muy explícitamente. Hace justo un año ya se daba por hecho, después de la ruptura breve del pacto de gobierno entre el PSOE y el BNG. Pero también se dividió el PP, con un herida que no ha cicatrizado.
Rodríguez pide al regidor que dimita porque «non representa aos veciños»