Los placeros aseguran no tener nada claro tras las primeras reuniones
30 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La idea de integrar hostelería y degustación en la plaza de San Agustín continúa siendo para sus vendedores exactamente eso: una idea. Y es que si bien Luisa Cid, responsable municipal de Mercados, anunciaba el pasado 28 de mayo la intención de incluir en el recinto la oferta gastronómica con la que ya cuentan otros mercados de las grandes ciudades, lo cierto es que los placeros afirman no haber obtenido datos ni fechas del proyecto en las reuniones mantenidas con el gobierno local.
«Sin aparcamiento, nada»
Así, un sector de los tenderos aseguran haberle puesto una condición al Ayuntamiento, la regulación del aparcamiento. Marisa, del puesto de frutas número 10, indicó que algunos pasos de cebra han sido ampliados reduciendo las plazas para dejar los vehículos, y añadió que oyó de las bocas de sus compañeros que «sin aparcamiento, nada». Por esto y por el hecho de que no pocos vendedores mantienen que las plazas existentes son utilizadas, entre otros, por empleados municipales que tienen tarjeta y la dejan durante toda la mañana, muchos comerciantes se mantienen firmes y dicen no querer negociar ninguna reforma mientras el problema no esté resuelto. Es precisamente durante la mañana cuando el mercado funciona, por lo que mantienen que la falta de aparcamiento les perjudica enormemente. Cristina, de la tienda J. Rivas, de quesos y huevos, lleva cinco años en la plaza. Durante ese tiempo, mantiene que «se hizo la reforma de aquí, la de fuera y pintaron arriba, pero nada más. Mucho dicen de traer hostelería, pero aquí todavía no se sabe nada».
En esto coincidieron otros tenderos, que indicaron que tras acudir a varias reuniones con el Ayuntamiento no saben qué ocurrirá con la planta superior. Esta se encuentra recién pintada y totalmente vacía, a la espera de que se proyecte algo en ella. Por otro lado, hay quien no está dispuesto a pasar por otra reforma debido a los perjuicios que podría ocasionar. Otro punto de vista tiene Marisol, del bajo número 4. Quizás porque a ella no le afectan las reformas, se muestra más positiva: «Todo lo que sea traer cosas es bueno, y así se abriría todo el día. Yo ya lo hago, pero entiendo que haya gente que no quiera renunciar a su horario», comenta. No obstante, la dependienta deja patente la división que existe entre los placeros. «Fui a la última reunión, y no saben ni lo que quieren», apunta.