La pintura naif se instala en Fene de la mano de Paloma Jaén, madrileña de nacimiento y ferrolana de corazón, expone hasta finales de verano en El Ciber de Mao de Fene quince pinturas, alguna pieza de cerámica y collares y broches hechos por la misma artista. Nuestra artista tiene un currículum importante a sus espaldas, de hecho acaba de aterrizar en Galicia desde Madrid donde ha clausurado una exitosa muestra en la Casa de Galicia, y no solo en el territorio nacional es conocida, también ha hecho y participado en exposiciones en Italia, Argentina, Mónaco, Francia?
Al visitar esta exposición, lo que más nos llama la atención es la profusión de color, la generosidad cromática de la paleta de la autora; colores, por otra parte, planos, ya que es raro que Paloma Jaén mezcle el color en el cuadro, poco rastro de pincelada, apenas, de vez en cuando, una breve ondulación que sugiere el viento en las ramas o las ondas del agua. Aunque observando, descubrimos que hay una gama que no existe, y es la de los grises de las sombras, como buena naif, la autora opta por la alegría de la luz del sol, todas sus escenas aparecen radiantes, limpias y definidas, dibujadas con esa perfección casi infantil en donde nada se «sale» de la silueta impuesta.
Al mirar los cuadros de Paloma Jaén no puedo evitar retrotraerme al tiempo y recordar el famoso fresco egipcio de la tumba de Nebamun que representa un jardín con un estanque en el medio, aquí, la vista de cada uno de los objetos representados se nos presenta como la de más fácil comprensión para lo representado sin tener en cuenta ninguna regla lógica de representación de la realidad. Desde siempre me ha fascinado esta imagen, tengo que reconocerlo, me encanta mirar los patos y los peces dispuestos en regio perfil, así como los árboles y palmeras colocados como soldados alineados en torno al estanque. Observar la libertad que el artista se tomó en su representación, libertad filtrada por la aplastante lógica, así como el resultado, me parecen un ejercicio a tener en cuenta hoy en día. Decía que me acuerdo de ello al ver la pintura de Paloma Jaén porque ese mismo ejercicio lo hace ella utilizando el punto de vista a demanda de sus necesidades, esto lo podemos observar en «Vista desde la barandilla del puente» en donde al menos tres puntos de vista son utilizados: a la izquierda el primero en las fachadas de las casas, de frente en las casas y la iglesia el segundo, y a la derecha en el parque infantil el tercero.
Detallismo
Podríamos hablar además del detallismo con el que Paloma Jaén trabaja los cuadros, de la cantidad de cosas que pasan en cada uno de ellos, de la variedad de temática que maneja al tiempo que la cotidianidad que representa, y la intimidad que nos regala. Podríamos hablar también del positivismo y la alegría que transmiten, de su sencillez, pero sobre todo de la coherente relación entre obra y autora, coherencia reflejada en un resultado sólido a lo largo del tiempo.