Gana algún dinero haciendo trenzas, aunque poca gente las quiere «porque no hay dinero»
28 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Adanya es el nombre ficticio bajo el que se esconde una joven nigeriana de 28 años. Con tan solo 21, se embarcó sola rumbo a España desde Nigeria, donde vivía con sus padres y sus seis hermanos. «Vine a buscarme la vida», cuenta. Sin embargo, durante los siete años que lleva viviendo en Vigo no ha conseguido trabajo, por lo que, sin un contrato laboral, no ha podido regularizar su situación.
«Busco trabajo, pero no encuentro nada», dice Adanya que, de vez en cuando, consigue algo de dinero haciendo trenzas con hilos en el pelo a los turistas en la playa de Samil, pero «poca gente las quiere porque no hay dinero», añade.
Cuenta que dejó su currículo en muchos sitios, pero que en ninguno le dieron trabajo, ni tan siquiera de manera irregular, y mucho menos con un contrato de un año de ocho horas diarias, que es lo que afirma necesitar para regularizar su estancia en el país. Busca un empleo «de lo que sea», especialmente doméstico, cuidando de niños o ancianos, o cocinando y limpiando.
Adanya afirma recibir ayuda de la gente, en especial comida, y vive con otras tres personas de procedencia africana, pero lleva varios meses sin pagar el alquiler. «Las personas con las que vivo son mis amigos», cuenta la joven nigeriana. Le permiten vivir con ellos aunque ahora mismo no pueda pagarles ninguna renta.
La situación se complica para ella ya que, como otros muchos inmigrantes, no domina del todo el castellano, aunque recibió algunas clases de lengua. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, se muestra completamente decidida a quedarse en la ciudad. «Me gusta mucho Vigo», afirma, por lo que entre sus planes inmediatos no se encuentra volver a su país. Así que seguirá dejando su currículo donde aun no lo haya dejado con la esperanza de que alguien le haga un contrato.
«Yo quiero trabajar», sentencia Adanya.