El palista que nunca suelta los remos

míriam vázquez fraga VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Oscar Vazquez

Además de competir, entrena a niños, y nunca se ha planteado abandonar este deporte

14 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El palista Rubén Millán (Tomiño, 1992) dedica alrededor de ocho horas diarias a una disciplina que comenzó a practicar a los doce años gracias a amigos que ya lo hacían. Reconoce que le requiere mucho esfuerzo y que, en ocasiones, «se hace duro», pero todo vale la pena cuando piensa en seguir incrementando un palmarés donde ya figuran varios títulos nacionales en diferentes modalidades, así como un reciente subcampeonato de Europa. El sueño es incluir en esa trayectoria una participación olímpica dentro de tres años.

«Soy joven y, con la edad que tengo, me veo con bastantes posibilidades de llegar. Si no es para este ciclo olímpico, iría a por todas para estar en el siguiente», dice. Sus opciones pasan por el K-4 1.000 metros, distancia olímpica en la que tan buenos resultados está obteniendo junto con Óscar Carrera, Rodrigo Germade e Íñigo Peña. «Hemos formado un buen grupo, de gente de la misma edad, jóvenes, con muchas ganas. No llevamos demasiado tiempo entrenando juntos y nos está yendo muy bien», se felicita Millán, que también rema en el K-2 junto a Gabriel Campo, del Club Piragüismo Aldán.

Mientras corre el tiempo para llegar a los juegos de Brasil, el joven está centrado en metas más inmediatas, como el Mundial que tendrá lugar a principios de agosto en Canadá. «Con la plata del Europeo, en teoría estábamos clasificados, pero seguimos pendientes de que nos confirmen si podremos ir, porque nos dicen que no hay dinero suficiente», lamenta.

En caso de acudir a la gran cita, lo tiene claro: «Queremos luchar por la medalla. Estoy muy contento con la del Europeo de Poznan, porque era el primer año que competía en pista con el equipo. Lo que tenemos que hacer ahora es aprovechar y seguir en la misma línea», apunta.

Los problemas económicos que podrían apearles de esta competición son una constante. «Ni con los buenos resultados conseguimos patrocinadores, pese a que lo estuvimos intentando», explica. De este modo, es su club, el Kayak Tudense, quien se hace cargo de una parte de los gastos, el resto corre a cargo de los propios deportistas.

Millán, que abandonó los estudios -quiere retomarlos-, centra ahora su rutina totalmente en el piragüismo, no solo como palista. Aparte de entrenar mañana y tarde (alrededor de siete horas diarias, incluyendo natación, carrera, gimnasio...), también saca tiempo para iniciar en este deporte a niños pequeños a los que entrena. «Tengo claro que quiero seguir en esto. Aunque fuera como afición en caso de no poder continuar en la alta competición, pero abandonarlo no se me pasa por la cabeza en absoluto», asegura.

Superarse a uno mismo

Sin pensar -ni haber pensando «en ningún momento», matiza- en dejar este deporte, lo que si tiene en mente es reeditar los éxitos ya conseguidos en los últimos años (sus primeras medallas llegaron en el 2008, un bronce y una plata en los campeonatos de España como cadete) y alcanzar nuevas metas «siempre a base de sacrificio, que es lo que caracteriza a este deporte», recalca.

Tiene sus referentes dentro del piragüismo, pero prefiere no dar nombres. Considera que lo fundamental es centrarse en uno mismo y no obsesionarse demasiado con querer ser como otros. «Está bien fijarse en personas que han conseguido cosas importantes y aprender de ellos, aparte de que es inevitable. Pero lo básico es trabajar para poder superarse a uno mismo», opina.

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