Los trabajadores que más sudan

Alberto Sánchez VIGO / LA VOZ

FIRMAS

ADRIAN SANTASMARINAS

Si trabajar en verano se hace por lo general difícil, hacerlo durante una ola de calor y a pleno sol, es más desagradable. La mejor solución es hidratarse y tomárselo con calma

10 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace ya casi 30 años que Radio Futura cantaba aquello de «arde la calle al sol de poniente». También Vigo está que arde estos días, con unas temperaturas que hacen casi imposible pasear por las calles a determinadas horas. Algunos se refugian en sus casas o huyen a las playas. Los trabajadores con suerte ponen el aire acondicionado al máximo en sus oficinas. Pero, ¿qué sucede cuando no hay más remedio que trabajar al sol?

Iván | instalador

1 «El calor es horrible para cargar máquinas de aire acondicionado». Si hay algo paradójico relacionado con la ola de calor, es sufrir el bochorno mientras cargas, descargas e instalas aparatos de aire acondicionado. Precisamente este es el trabajo de Iván, que afirma que «ahora hay mucha demanda». Sin embargo, los que más solicitan sus servicios actualmente son las naves industriales porque «con la crisis, en las viviendas particulares no hay dinero», afirma. Iván dice que el calor, a pesar de ser su principal sustento, «es horrible para cargar y descargar».

Manuel | obrero

2 «Tenemos que llevar camiseta y pantalón de seguridad». Manuel es obrero desde hace muchos años. Asume la ola de calor con mucha filosofía. Lo único que puede hacer es beber grandes cantidades de agua, porque la camiseta no tiene permitido quitársela. «Tenemos que llevar camiseta y pantalón de seguridad», afirma. ¿Su principal recurso? Hidratarse a todas horas y mojarse la gorra. Según Manuel, ninguna época del año es ideal para trabajar en la calle, porque «en invierno te mojas y en verano pasas calor», afirma.

Juan | butanero

3 «Mi trabajo es muy pesado». Una bombona de butano pesa, por lo general, más de 20 kilos. Encontrarse una casa sin ascensor es para Juan como recorrer a la inversa los pasos de Dante hacia el infierno. Con su trabajo, lleva el calor a muchos vigueses durante todo el año, pero para él es más sencillo en invierno. «Me gusta más el frío», afirma Juan, quien dice de su trabajo que «es pesado y cuesta bastante», por lo que, para combatir las altas temperaturas, «procura empezar pronto y acabar lo antes posible», añade.

Antonio | camarero

4 «Es mejor el agua del tiempo». Trabajar en la terraza de un bar sirviendo refrescos mientras un sol de justicia no se despega jamás de su espalda, no debe ser especialmente agradable para Antonio, camarero del café Luces de Bohemia, en la calle Colón. Sin embargo, no permite que las inclemencias del tiempo acaben con su buen humor. Además, la experiencia es un grado, y los 26 años que Antonio lleva trabajando en la cafetería han hecho que se vaya acostumbrando a las altas temperaturas. Su remedio contra el calor no es, por extraño que parezca, el agua fría. «Es mejor el agua del tiempo, entra mejor y la fría no es buena», afirma.

Carmen | vende cupones

5 «El calor me saca la fuerza para trabajar». A pesar de lo duro que ha sido este invierno, para Carmen es preferible el frío de esa época del año porque el calor le «saca la fuerza para trabajar». Como su puesto de la ONCE está en Príncipe, dice que el sol pronto desaparece tras los edificios. Sin embargo, a mediodía, cuando el sol cae a plomo, se refugia en cuanto puede. «Cuando no viene un cliente, voy a la sombra», afirma resignada. Pero no se desespera y lo intenta «llevar de la forma más positiva», añade.

Antonio | cartero

6 «Lo malo es que vino muy de golpe». Antonio se baja de la moto y se saca el casco con la cabeza empapada en sudor. Para él, esta ola de calor «no es peor que otros años», pero lo malo es que «vino muy de golpe». Dice que va tolerando las altas temperaturas gracias a que lleva «muchos años de práctica». Afirma que es un calor muy sofocante, pero intenta tomárselo con calma. «Cuando hay lluvia también nos quejamos», afirma con humor.

María Inés | oficinista

7 «En la oficina me muero de calor». Aunque en la oficina María Inés puede estar refugiada de los rayos de sol, el calor que se va acumulando en su interior desde primera hora de la mañana hace de la estancia un auténtico horno. «En la oficina me muero de calor», afirma María, quien dice pasarse casi todo el día pegada al abanico. Aparte de este milenario invento chino, las armas de María son pocas contra el calor. «Tomo agua muy fría», dice sofocada. Para ella, la solución está clara. «Lo ideal sería pasarse el día en la playa entrando y saliendo del agua», añade resignada.

Maite | quiosquera

8 «El ventilador solo mueve el aire caliente». La mejor manera que tiene Maite de luchar contra el calor es un toldo para hacer un poco de sombra y un ventilador que lo único que hace «es mover el aire caliente», afirma. Dice que lo pasa «fatal» porque le da el sol «a lo largo de todo el día». Además, por culpa del calor, los clientes han disminuido, así que solo le queda hidratarse, mineralizarse y esperar a que bajen las temperaturas.