Los «Julius» de las calles de Lugo

Lucía Rey
lucía rey LUGO / LA VOZ

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Alume alerta de que están aumentando los sintecho con enfermedad mental

07 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El caso de Julius Lederer, el joven alemán que falleció en la unidad de psiquiatría del HULA en febrero del 2012 tras haber vagado durante más de un lustro por las calles de A Coruña y varias poblaciones de A Mariña, sacó a la luz la problemática de las personas con enfermedad mental que viven en la calle. Esta realidad es cada vez más visible como consecuencia de la crisis económica, como destaca la Asociación lucense de axuda ao enfermo mental (Alume). Alerta de que en las calles de Lugo «hai moitos ?Julius?». Se ven en las aceras, pidiendo en la puerta de supermercados, sentados en alguna esquina, durmiendo en un portal o prácticamente al raso... En ocasiones intercambian miradas furtivas o incluso desafiantes con los viandantes. Otras simplemente tienen la mirada perdida. Salta a la vista que necesitan ayuda, pero ¿de qué tipo?, ¿y quién debe facilitársela? «Debería haber algún tipo de rede asistencial que fixera un seguemento desta xente [...] A enfermidade mental provoca desarraigo e eles son os casos extremos. Sempre estiveron aí, pero pode que agora haxa aínda máis casos... Son persoas que están soas, sen familia que mire por elas: ben porque os familiares se desentenderon delas ou ben porque elas se desentenderon da familia, que tamén pasa», explica el presidente del colectivo sin ánimo de lucro, Manuel Fernández Prado. «Nós temos advertido que este problema social existe, que está aí. É un tema que nos preocupa, e non só a nós», completa, antes de reconocer que en estas situaciones «a intervención é moi difícil» porque son procesos muy complejos en los que atajar la exclusión y lograr su reinserción social se convierten en misiones titánicas.

Patologías sin un patrón fijo

No en vano, los sintecho con enfermedad mental suelen ser adultos, en la inmensa mayoría varones, que tienen su propia autonomía, no están tutelados por nadie, por lo que no es posible, por ejemplo, llevarlos contra su voluntad a un centro, a una residencia o ingresarlos en una unidad de salud mental, aunque sea de forma temporal, a no ser que se vean involucrados en algún incidente. En este sentido, Alume señala que las patologías mentales no tienen un patrón fijo. Un trastorno de personalidad, uno bipolar o una depresión, por ejemplo, presentan síntomas y requieren tratamientos diferentes de los que precisan quienes padecen trastornos mentales severos, que incluyen brotes psicóticos.

crónica una realidad social muy compleja