Compromiso. Hay palabras, formas de obrar, que adquieren una dimensión singular en según qué momentos. Hoy, vivimos uno de ellos. Transitamos por una era ruin, de sobres y mentiras, de desfalcos y despropósitos. Una era arrasada por un rosario de infamias que mantienen abochornados a miles y miles de ciudadanos. Pero todavía hay señales de esperanza. Ejemplos, la mayoría anónimos, que demuestran que aún es posible creer.
Ayer, Establecimientos Otero nos regaló uno de ellos. Su renuncia al patrocinio del primer equipo para ayudar decididamente a que el Xuven salga en LEB revela un inequívoco compromiso con el club y, por extensión, con Cambados. La empresa podría haber sido egoísta y pelear por quedarse estampada en la camiseta de la escuadra amarilla después de tantos años de apoyo ahora que va a codearse con la élite. Pero no hizo eso. En su lugar abrió la puerta a que la entidad logre otro espónsor con el que cumplir el sueño de toda la localidad. Si se logra, y ojalá que así sea, Establecimientos Otero no le habrá hecho un regalo a Cambados. No. Nos lo habrá hecho a todos.