Félix García, de 16 años, avanza a pasos agigantados hacia la élite del tenis en silla tras proclamarse subcampeón del mundo júnior hace menos de un mes
16 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Con solo 16 años, Félix García parece dispuesto a demostrar que las barreras solo existen para aquellos que evitan enfrentarse a ellas. El joven pontevedrés nació con una malformación congénita conocida como espina bífida, que le obliga a vivir ligado a una silla de ruedas. Pero esto nunca ha sido un freno para que disfrute del deporte con una pasión que le ha llevado a convertirse en una de las principales promesas nacionales del tenis en silla.
Desde pequeño, el deporte ha sido una de sus principales aficiones. «Siempre me gustó el deporte, principalmente el fútbol. Pero como con mis limitaciones físicas no puedo practicar fútbol, probé en otros como el baloncesto y el piragüismo». Sin embargo, ninguno de ellos le enganchó tanto como el tenis, en el que se inició casi por casualidad. «En clase de educación física jugábamos con raquetas de playa, y me gustaba mucho. Así que después seguía jugando en un parque al lado de mi casa con amigos», cuenta.
A la vista de su interés, su madre decidió llevarlo a la Escuela de Tenis Marineda en A Coruña. Y desde entonces, ya no ha soltado la raqueta, aunque sus resultados no siempre fueron buenos. «En el primer torneo no gané ni un juego, y acabé llorando», recuerda. Lejos de desmotivarse, la decepción le llevó a entrenar con más fuerza, y solo una lesión en el 2011 le apartó temporalmente de su pasión. «Ese año me di cuenta realmente de lo que me gustaba el tenis -prosigue-. Me decía a mí mismo: cuando empiece otra vez a entrenar, no voy a parar». Y dicho y hecho. En cuanto pudo volver al trabajo, su progresión fue imparable. En el 2012 ganó la ITF Júnior Camp en Bélgica, además de otros triunfos en campeonatos en España de categoría absoluta.
Hace menos de un mes, Félix se proclamó subcampeón del mundo júnior junto al vigués Martín de la Puente, representando a España en el Mundial de tenis en silla disputado Turquía. «Fue una experiencia inolvidable, muy bonita. Y consiguiendo una medalla de plata, mucho mejor», apunta. Hasta ahora, este ha sido su mayor éxito deportivo. Pero el joven pontevedrés demuestra que su ambición no tiene límites, y aspira a seguir cosechando grandes resultados. «Ahora toca seguir trabajando duro y aprender de la derrota de la final para seguir jugando torneos importantes», afirma.
Un sueño por cumplir
De cara al futuro, Félix no esconde cuál es su ilusión en el mundo de la raqueta. «Me gustaría mucho participar en unas paralimpiadas, es mi gran objetivo a largo plazo», asegura. Pero sueña con ello sin olvidar su principal motivación. «Ahora mismo lo que quiero es seguir jugando, disfrutando del deporte y seguir viajando y conociendo gente. Y trabajar duro para poder estar algún día en unas paralimpiadas -explica-. Será difícil estar en Río, porque hay jugadores de muchísimo nivel. Pero yo voy a trabajar para que, si no estoy allí, poder ir a las siguientes», añade.
desde la base. La promesa