Del «botellófono» al «chuvaso»

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

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El proyecto escolar buscaba que los niños explorasen las posibilidades del sonido.
El proyecto escolar buscaba que los niños explorasen las posibilidades del sonido. capotillo< / span>

Alumnos del colegio Parada de Campañó exhiben los más de 200 instrumentos que realizaron durante el curso

12 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Qué suena en el CEIP Parada de Campañó? Pues absolutamente todo. A lo largo del curso los escolares de este centro, con edades comprendidas entre los 3 y 12 años, han descubierto que «todo se puede convertir en un juego musical», como dice su profesora Alicia Muiños. Y no solo han explorado las posibilidades del sonido, sino que ellos mismos han elaborado con material de reciclaje sus propios instrumentos, ahora expuestos en el colegio.

Son más de doscientos que, como subraya la docente, «rebosan originalidad, creatividad, colorido y mucha, mucha imaginación». Alicia trabajó con los más pequeños en clase, mientras que los mayores lo hicieron en casa, con ayuda de sus padres. «A medida que iban comprobando que a todo se le podía encontrar un sonido, salieron verdaderos descubrimientos -añade-. Estaban en clase y empezaban a golpear, a soplar, salían curiosidades muy simpáticas. Creo que el objetivo está más que conseguido, porque realmente no se trata de instrumentos que sean valiosos por el sonido que producen, es por el descubrimiento de los niños, que ven que lo que hay a nuestro alrededor está lleno de sonidos. Entonces están muy despiertos al tema de descubrir».

Botellas, globos, embudos, pajitas... Con lo que tenían más cerca estos alumnos han comprobado las cualidades del sonido. Y a la hora de crear sus instrumentos, han derrochado imaginación tanto a la hora de fabricarlos artesanalmente, como a la de ponerles nombre. El botellófono imita un poco al xilófono y juega con el sonido del agua de su interior, y el chuvaso es una inmensa caña de bambú cuyo interior esconde una lluvia de vasos de plástico «y produce un sonido muy curioso según como se toque». Y hay pizzicatos o recorecos... Otros «más serios» fueron los que elaboraron junto a Dionisio Aboal, de Os Alegres y que también se exhiben. «Y hubo quien hizo más de uno...».