Basura arrastrada por el mar, montañas de algas secas, papeleras a rebosar, caminos intransitables, duchas y mobiliario urbano inutilizables, barandillas en mal estado, pasarelas de madera destrozadas o comidas por el mar... Esa fue alguna de las imágenes con las que se toparon en los últimos días los primeros veraneantes que se acercaron a algunas de las playas de la Costa da Morte. Arenales de ensueño a los que el sol y el calor, a pesar de haber tardado más de lo habitual, parece haber cogido por sorpresa, porque recién estrenado el mes de junio pocos son los que están listos para que se pueda extender la toalla y disfrutar del entorno. La Diputación todavía no han resuelto las ayudas para la limpieza de playas, así que muchos concellos confiesan que se encuentran, literalmente, «coas mans atadas», ya que no disponen de partidas para adecentar los arenales, mientras que en otros casos utilizan las cuadrillas municipales para, al menos, retirar los residuos más voluminosos. No todos los concellos disponen de los medios, así que los arenales ofrecen imágenes para el olvido y cuesta, incluso, disfrutar de un paseo por la orilla. En la playa muxiana de Nemiña, por ejemplo, todavía pueden verse las consecuencias de los últimos temporales y otros arenales, como el de A Ermida, en Corme, o Arou y Camelle, en Camariñas, donde hay numerosos restos de basura, arrastrados por el mar o incluso depositados por ciudadanos poco cívicos.
La temporada veraniega no comenzará en muchos municipios hasta el próximo mes de julio, pero los bañistas no saben de temporadas y lo que quieren es que las playas luzcan esplendorosas. En junio, las playas suspenden, esperemos que no haya que esperar a septiembre.
análisis el estado de los arenales