El condenado amenazó a la víctima con unas fotos comprometidas
03 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Uno de los primeros juicios celebrados en la capital lucense sobre las consecuencias nocivas que pueden llegar a tener algunas redes sociales si su uso es inadecuado, ya tiene sentencia. La titular del Juzgado de lo Penal número 1 impuso dos años de cárcel a un joven mariñano por obligar a una menor a desnudarse ante la cámara web de una página de chat y vídeo. El muchacho forzó a la víctima a esa conducta bajo la amenaza de hacerle llegar a su hermano unas fotos comprometidas que esta había colgado en el Tuenti.
El condenado es A. M. F.. Los hechos sucedieron en A Mariña en el año 2010. En la madrugada del 2 de septiembre, la víctima estaba conectada a la red social ya reseñada y, a través de la misma, el acusado le pidió que se conectara al Messenger para ver si funcionaba la cámara. La menor aceptó sin recelo alguno porque quien se lo estaba pidiendo era su amigo. Este, cuando ya la muchacha se había conectado, comenzó a presionarla diciéndole que si no accedía a hacer lo que le pedía, le haría llegar a su hermano unas fotos que ella había colgado en una de las redes y que resultaban comprometedoras.
Después de conectarse, el acusado le fue pidiendo que se bajara la camiseta y que mostrara el escote. Una vez hecho esto, el condenado hizo una foto a la pantalla y se la envió a la muchacha al móvil amenazándola de que la subiría a la red y se la mostraría al hermano en caso de no hacer todo lo que le pidiera. Seguidamente, le reclamó que se desnudara y que hiciera otras cosas.
Cincuenta minutos
El fiscal explicó en su momento que el hecho duró aproximadamente unos 50 minutos, durante los cuales la menor lloraba y pedía al acusado que parase. «Entre irmáns hai bon rollo», le dijo en alguna ocasión, haciendo referencia a la extrecha amistad que tenía con el hermano de quien estaba siendo víctima.
En la madrugada del 5 de septiembre de 2010, el acusado volvió a contactar con la joven por la red. Le dijo que quería verla «un pouquiño». Como la afectada le dijo tajantemente que no, el acusado le respondió: «Bueno, pois logo terei que ver o teu vídeo e as túas fotos».
La afectada le suplicó que lo dejara en paz porque, le dijo, se encontraba mal; sin embargo, el acusado le contestó que divulgaría el vídeo y las fotos de los actos sexuales que había realizado entre sus familiares y conocidos. Después de tenerla atemorizada, la menor volvió a conectarse para hacer lo mismo que la anterior vez.
En los días siguientes, el acusado envió mensajes amenazantes al móvil de la menor con la intención de repetir los hechos. Le explicaba que tenía en el móvil un vídeo de algo más de tres minutos con lo que había hecho y que lo iba a divulgar para que se viera en A Mariña. Sin embargo, la menor ya había contado a sus padres lo que le sucedía e incluso interpuesto una denuncia.
Trastorno de adaptación
Como consecuencia de estos hechos, la afectada sufrió un trastorno de adaptación y precisó asistencia médica.
La sentencia destaca que el acusado, desde un primer momento, reconoció los hechos y, además, también lo hizo en el juicio oral. Destaca la ponente que los actos para los que el acusado utilizó a su víctima tienen un contenido pornográfico evidente. Expresa, asimismo, que el condenado limitó la libertad de la víctima, amedrentándola con hacer llegar a su hermano unas fotos e, incluso, a posteriori, unos vídeos.
El acusado reconoció los hechos desde el primer momento y en el juicio