«Muchas veces paso el día sin comer»

alejandro martínez firma VIGO / LA VOZDATA / LA VOZ

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02 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Casiano Soto Rodríguez trabajó por última vez en el año 2004. Estuvo embarcado en el Gran Sol, también estuvo empleado como peón de la construcción y fue operario de Vías de Obras en el Concello de Vigo. A sus 56 años de edad es un parado de larga duración y no ve una salida a su situación ni a corto ni a medio plazo. «El futuro lo veo oscuro, cada día más oscuro y digo oscuro por no decir negro», afirma. Está casado, tiene una hija de seis años y otra de once meses y su mujer tampoco trabaja. Los ingresos familiares son una ayuda de 426 euros al mes, de los que 300 ya se le van para pagar el alquiler del piso de Coia en el que residen.

Quitando lo que cuesta el agua y la luz, el saldo final para alimentación y vestido de su familia son de 26 euros. «Sobrevivo con 26 euros», lamenta. Subsisten gracias a las ayudas que reciben de su entorno y de la parroquia del Cristo de La Victoria, pero aún así no les llega para cubrir sus necesidades básicas. «Algunas veces paso hambre, muchas veces he pasado el día entero sin comer, pero mis hijas, gracias a Dios, siempre tiene un plato en la mesa», afirma. Ha solicitado un alquiler social para gastar menos en alojamiento, sin conseguirlo. «La cosa está crudísima», afirma. Dice que encontrar un trabajo hoy en día es más difícil que hallar una aguja en un pajar. Pero él no desiste y con frecuencia visita empresas para entregarles su currículo.

El tiempo libre que tiene lo ocupa en pasear o andar en bicicleta. «Es la forma que tengo de olvidar los problemas, si no se van acumulando y es peor», asegura.