La venta de viviendas cae a las cifras más bajas en una década. Las transacciones de obra nueva se desploman en A Coruña a mínimos históricos
26 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los únicos brotes verdes que se ven en el panorama de la promoción de vivienda actualmente son los que invaden las urbanizaciones abandonadas. La construcción salió de la UVI, pero para tomar rumbo al cementerio.
Las cifras que ofrece el Ministerio de Fomento sobre las transacciones de viviendas en A Coruña y su área metropolitana en el primer trimestre del año son, por definirlo de algún modo, escalofriantes, como se deduce del siguiente dato: en los 22 municipios que componen el área, en la que viven más de medio millón de personas, se vendió una media de menos de diez pisos nuevos al mes. En la ciudad de A Coruña fueron 22 viviendas en esos tres meses. Eso fue lo que se movió el sector.
La cifra vale casi para dar por muerto el que en otro tiempo fuera el gran motor económico del país. Por comparar el dato de A Coruña con los buenos tiempos, vale la pena tomar como referencia el último trimestre del 2007: se vendieron 686 pisos frente a los 22 de los primeros 90 días de este año.
Pero tampoco se trata de comparar solo con la época dorada del bum. En el 2004 en la ciudad llegaron a venderse 582 en un período similar de tiempo, y el año pasado, cuando ya la crisis hacía estragos desde hacía tiempo, en el peor trimestre registrado se llegó a las 111 transacciones de obra nueva, cinco veces más que ahora.
El drama de los promotores se repite con crudeza en una comarca en la que tienen la casilla trimestral a cero ayuntamientos como Abegondo, Bergondo, Betanzos, Culleredo y Curtis.
En los en otro tiempo pujantes municipios de Sada y Oleiros, por ejemplo, solo se vendió un piso en cada caso.
Pero el costurón no se cierne solo sobre el sector de la obra nueva. Los datos de ventas son igualmente pobres si se atiende al cómputo global de casas que cambiaron de manos, incluyendo las usadas. En conjunto se cierra el peor trimestre para el negocio inmobiliario registrado en la última década.
Eso sí, al menos los pisos de segunda mano salvan un poco los trastos a un sector agónico y prácticamente borrado del mapa.
En los 22 municipios del área coruñesa cambiaron de llaves 352 apartamentos. En los años de gloria se llegó en un período similar de tiempo a los 2.034. Fue a finales del 2006, cuando enfilaba la última época de la euforia del ladrillo y el dinero todavía se repartía sin mirar a quién.
En barrena
Las cosas cambiaron desde el 2009, pero nunca llegando a los registros actuales. Es más, entre octubre y diciembre de ese año se vendieron 1.192, y el peor trimestre del año siguiente no bajó de 872. Con la situación ya por los suelos, hubo 488 transacciones entre enero y marzo del 2012, un 30 % más que ahora.
Los números que facilita Fomento ponen de relieve otro problema relevante, sobre todo para la industria del cemento. En toda la zona, pero sobre todo en A Coruña, tradicionalmente la venta de vivienda nueva superaba holgadamente a la de segunda mano. Ahora ya no. Solo se mueve lo que está hecho, algo que no necesita para nada de un sector detrás. La construcción ya no encuentra quien la compre.
En la ciudad, el número de inmuebles viejos que cambió de manos multiplica por diez al de los recién construidos, 193 frente a 22. Con la demanda por los suelos, pocos confían en la vuelta del ladrillo. No es fácil resucitar a un muerto.