Se acabaron las obras y toca defender los servicios de tiempos mejores
21 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Análisis
El mandato arrancó en Oleiros con dos características destacadas. La primera, a nivel político, la mayoría absoluta, largamente buscada, de Alternativa dos Veciños. La segunda, el fin del dinero fácil. Mantener lo primero sin lo segundo no se antojaba sencillo. El mundo de las obras se acabó, aunque es cierto que pocos municipios podrán presumir de tantas como tiene Oleiros, que rentabilizó los tiempos de vacas gordas.
¿Cuáles fueron las últimas grandes inversiones?
El Plan E fue el bálsamo final del arreón de Alternativa. Con la crisis enseñando los dientes, el riego de millones permitió a Ángel García Seoane completar un envidiable mapa de servicios. La piscina cubierta de Dorneda y la espectacular Escola de Danza se sumaron al patrimonio local, al igual que grandes parques y docenas de zonas de juegos infantiles. Pero en el 2011 se acabó.
¿Y después?
Oleiros se dedica a mantener el ornato de un catálogo de edificios en los que muchos son, todavía, nuevos. Mantener lo que hay no es fácil, entre otras cosas porque es caro y porque la plantilla del Ayuntamiento de Oleiros, por encima de los trescientos empleados, tampoco les sale barata a las arcas municipales. Ahí, precisamente, está el caballo de batalla.
¿En que situación se encuentra la oposición municipal?
La mayoría de Alternativa dos Veciños no sentó bien, lógicamente, en las bancadas de enfrente. Se acabaron los pactos con los socialistas y aguantar mecha de los oponentes. La particular explosión de la cabeza del Partido Popular tampoco ayudó a esa formación. Ejercer, ejercen, pero poco, marcados por la evidencia de que el pataleo y las quejas, sin votos que las respalden en las sesiones plenarias, de muy poco sirven. El desgaste del gobierno municipal difícilmente llegará por ahí. Si lo hay, esperan que llegue del cierre del grifo del dinero público.
¿Qué queda para los dos próximos años de mandato?
El gobierno local oleirense seguirá aplicando la misma receta que lo llevó al poder, manteniendo lo que hay y sin que se se esperen más obras que las que les queden por hacer al Ministerio de Fomento y la Xunta en las carreteras que pasan por el municipio. Por esas, y por el colegio de Nós, seguirá bramando el alcalde.