Esta mujer pionera en la afición a la moto, lleva 36 años subida a una
28 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.A María Victoria Moscoso Vieiro (Lorbé, 1960) siempre le ha gustado pisar el acelerador de la vida. A los 16 años tuvo su primera moto, a los 18 se casó, a los 19 se quedó embarazada y a los 20 se convirtió en la primera mujer motera de A Coruña y alrededores con una Kawasaki de 650 centímetros cúbicos. Su marido también era motero, pero ella nunca estuvo dispuesta a ir de paquete.
-¿Es usted una mujer de moto y rasga?
-Para mucha gente lo que soy es un bicho raro, por haber ido siempre sola entre tanto chico. Debo de ser la primera motera que hubo por aquí. Después hubo más, pero antes era la única y nunca he ido de paquete.
-¿A cuántas multas por hora le gusta conducir?
-Yo he tenido que pagar muchísimas multas de tráfico, lo reconozco. Recuerdo una ocasión en la que se me juntaron cuatro multas y, cuando fui a Tráfico, tuve que pagarlas a plazos de tanto dinero que era.
-¿A qué le suena el motor de su moto? ¿A música celestial?
-A un sonido muy bonito. Yo le cambié el escape porque a mí me gusta que la moto haga un pelín de ruido. Me gusta sentirla cuando aceleras o cuando reduces; y me gusta también que me sientan a mí cuando voy por la carretera, porque eso me da más seguridad.
-Pues le aseguro que a muchos no les apetece nada sentir el ruido de las motos por la calle.
-Es verdad que hay chavales que le quitan el tubo de escape a su moto para fardar más y mucha gente joven que solo quiere quemar rueda y punto. Pero yo no estoy hablando de esos ruidos que molestan. Lo mío es como un silbido que se incrementa a medida que vas acelerando. Y es un sonido que es bonito, insisto.
-¿Qué pasa con ustedes los moteros que quieren tanto a sus máquinas? ¿Por qué los conductores de coches no hablan así de sus coches?
-Es que los moteros somos distintos. Entre nosotros, hay más compañerismo. Si te cruzas con uno en la ruta que esté parado, tratas de ayudarle. Y siempre nos saludamos con la «uve», aunque no te conozcas de nada.
-¿Por qué las motos pueden aparcar en las aceras y los coches, no?
-Porque cuando dejas tu moto entre dos coches es muy probable que te la acaben tirando. Y cualquier arreglo te cuesta luego un ojo de la cara.
-Hay motos en las que caben más cosas que en el armario de un minipiso.
-Yo ahora tengo una Honda CBR 600 y no es una moto de ese estilo, pero me pudo haber venido bien cuando recorrí Europa hace cinco años con ella. Fueron 14.000 kilómetros en quince días. Es el viaje más largo que he hecho hasta el momento. También he ido unas diez veces al Gran Premio de Jerez y, antes, al circuito del Jarama. En septiembre quiero ir a Silverstone (Inglaterra) a ver las carreras.
-Me voy a marcar un «Jorge Lorenzo»: Ni antes odiaba las motos, ni ahora las amo. Algo así fue lo que dijo de Valentino Rossi hace unos días.
-Este chico es un poco prepotente. A mí el que me gustaba muchísimo era el estadounidense Kevin Schwantz.