Capitalidad

FIRMAS

Que Vigo no reclame una capitalidad provincial, que haría justicia a su importancia y necesidades, es algo que se mantiene por consenso. Mientras la ciudad y su área metropolitana dispongan de servicios públicos y administrativos suficientes, todos aceptamos el statu quo. Porque hemos de recordar que Vigo es un caso único en la organización administrativa no ya de Galicia, sino de toda España. Existen tres provincias donde la capital y otra ciudad tienen poblaciones parejas: Cádiz, con Jerez de la Frontera; Murcia, con Cartagena; y Alicante, con Elche. Pero no hay ninguna donde la diferencia sea tan enorme. Vigo tiene la población de la capital provincial multiplicada por cuatro. Con la misma población de la ciudad de Vigo, La Rioja es una Comunidad Autónoma, con su gobierno y su Parlamento, además de todos los órganos de la administración periférica del Estado.

Esta excepcionalidad puede soportarse, y se soporta, gracias a la buena voluntad de los vigueses. En los últimos años, se ha ido avanzando en reparar injusticias como la que nos obligaba a renovar el carné de conducir a 25 kilómetros de distancia. Pero si el proceso se detiene, o retrocede, las reglas cambian. Y las demandas, también.

Nueva York no es capital de su propio Estado. Pero a nadie se le ocurre que sus habitantes tengan que ir a Albany, poco más que un pueblo, para ir a un juicio o solucionar cualquier papeleo.

Vigo puede seguir no siendo capital de provincia. Pero todo cambia si vienen con aberraciones como la reforma de partidos judiciales. Esta ciudad lleva mucho tiempo siendo muy generosa. Pero, si no entienden su excepcionalidad, en Santiago y Madrid, habrá que reclamar una capitalidad sin territorio. Y solucionar un problema -este sí- de origen decimonónico.

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