Aprendiendo con el mejor

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

MARTINA MISER

Sergei Nigeruk es el encargado de dirigir la escuela de tenis de mesa del Liceo Casino

20 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Le dice a sus compañeros del Liceo Casino que ya está mayor, pero lo cierto es que mayor y todo es «uno de los cinco mejores jugadores que hay en España», apunta Antonio Castro. De quien habla el presidente de la entidad liceísta, e integrante de su sección de tenis de mesa desde hace muchos años, es de Sergei Nigeruk. Un ucraniano es que es todo un lujo para el club vilagarciano y que trabaja en la escuela de la entidad arousana.

Sergei estuvo de joven en los centros de alto rendimiento rusos y ha trasladado buena parte del método de aprendizaje a las sesiones que dirige cada tarde en el pabellón del colegio de A Lomba, que es el centro de operaciones de la sección de tenis de mesa del club liceísta.

Apunta Antonio Castro que en el Liceo Casino se han tomado la preparación de sus jugadores como una carrera de fondo. No es fácil que los resultados lleguen a una edad temprana porque el objetivo está fijado para cuando los chavales tengan trece o catorce años «y esto algunos padres lo entienden y otros no», afirma el presidente.

No son partidarios en el Liceo Casino de que los chavales madruguen mucho para comenzar con el tenis de mesa. A los niños de cinco años que por allí se acercan se les dice que esperen un poco. Por un razón muy clara: su coordinación no les ayuda. «Pueden estar un par de años jugando, que después llegará un niño de ocho años y en apenas tres meses habrá alcanzado su nivel», explica Castro.

Lo cierto es que la sección de tenis de mesa del Liceo Casino parece estar en un buen momento y, de hecho, el pabellón de A Lomba comienza a quedarse pequeño y en el club se están planteando una redistribución de las mesas. El club, es verdad, que también se lo trabaja. Además de la escuela propia de la entidad, se encarga de la municipal y también tiene una para adultos, lo que hace que la instalación rebose actividad durante cuatro días de la semana.

Y el relevo llega también desde la propia casa. Ahí están Pedro Castro y Marcelo Recuna, hijos de Antonio y de José Luis respectivamente, que están también haciendo sus pinitos con las palas.

El pabellón de

A Lomba rebosa actividad y comienza a quedarse pequeño