Los alumnos de un colegio de Narón participan en un taller de educación vial para jóvenes, donde comprueban los efectos del alcohol al volante con unas lentes que producen ebriedad
19 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.«Tenemos muy claro que no vamos a coger el coche si bebemos». Es la conclusión que han sacado los estudiantes del colegio naronés Santiago Apóstol tras participar en unas prácticas de conducir algo distintas a las habituales. Los jóvenes pudieron experimentar en sus propias carnes lo que ocurriría si condujesen bajo el efecto de sustancias psicotrópicas gracias a unas gafas cedidas por Mapfre que simulan los efectos del alcohol. «Distorsiona las distancias, las cosas parecen mucho más lejos de lo que están, ves doble... Es muy parecido a lo que ocurre con el alcohol; aunque las gafas solo afectan al sentido de la vista, a sus efectos habría que sumar los psicomotrices», explica Pilar Piñón, profesora de la autoescuela Balocos que colabora con el equipo de educación vial del Concello de Narón en la organización de estos talleres.
La mecánica de la prueba es muy simple. Los cuatro alumnos que participaron en la actividad (lo hicieron los mayores de dieciocho años y que están sacándose el carné, ante la mirada del resto de sus compañeros) recorrieron, primero sin gafas, un circuito con pruebas como un aparcamiento marcha atrás, un zigzag para esquivar a un peatón o atravesar una calle estrecha con coches aparcados a los lados. Si bien la primera vez sin las temidas gafas resultó fácil, la repetición bajo los efectos del alcohol tuvo resultados catastróficos. «No fueron capaces de hacer bien ninguna de las pruebas que tenía el circuito. Es que a alguno hasta le costó conseguir encender el vehículo», explica Pilar. El resultado: coches golpeados al intentar aparcar, peatones atropellados y vehículos rayados. Unos efectos que consiguieron asustar a los jóvenes.
Coche, alcohol y fiesta
Por esta actividad, que tiene como lema «Cando só un pouco máis é perigoso», pasarán alrededor de medio millar de estudiantes naroneses de secundaria, bachillerato y ciclos formativos, que participan en el programa de educación viaria municipal. El objetivo es que sean conscientes de la peligrosidad del trinomio alcohol, coche y fin de semana. «Con este tipo de actividades se consigue mucho más que con otras campañas como la reproducción de vídeos de accidentes. Aunque muchos de ellos conocen sobradamente los efectos del alcohol, aquí lo pueden experimentar en el coche de forma segura, y yo creo que salen con las cosas muy claras», destaca la profesora de autoescuela.
Estas gafas son capaces de simular los efectos que producen en nuestro organismo diferentes niveles de ingesta de alcohol, desde el límite para los conductores noveles, la tasa para conductores experimentados hasta cantidades que incurrirían en delito penal. Efectos como, además de restar agudeza visual, disminución de reflejos, sensación de excitación o sobrevaloración de las capacidades, un aumento del tiempo necesario para reaccionar ante un peligro inesperado o el aumento de la sensibilidad y deslumbramiento.