El otro héroe del Portiño

Susana Acosta
Susana Acosta A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

GUSTAVO RIVAS

Fernando Guillemet rescató en el 2002 a un joven de 21 años que sufrió un golpe de mar en punta Lagarteira cuando pescaba con su padre

17 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Fernando Guillemet Prego lleva más de cuarenta años viendo romper las olas en el Portiño. Conoce muy bien punta Lagarteira, el lugar donde el domingo una ola tiró al agua a una pareja que estaba pescando y el mar casi se lleva la vida de una joven de 21 años. Ese mismo punto fue escenario de varios accidentes a lo largo de los años. Algunos con final feliz y otros no. Guillemet participó en varios rescates y también se convirtió en protagonista al sacar de las aguas a un joven de 21 años cuando ya la corriente lo arrastraba mar adentro. Fue la víspera de Reyes del 2002, pero no pudo hacer nada por salvar la vida del padre del joven, que también fue arrastrado por una ola.

«Estábamos aquí en el Portiño como todos los días y oímos gritos. Cuando nos dimos cuenta vimos que dos hombres estaban en el agua. Cogí la lancha porque el mar estaba muy bravo y cualquiera se echaba a nadar. Al joven lo alcanzamos junto las rocas de los islotes. El mar se lo llevaba ya adentro», explicó ayer este policía retirado, que lo encontró a cien metros de distancia de donde había caído.

No se olvida de ese episodio y reconoce que le hubiera gustado que el rescate no hubiese tenido un final agrio porque se pudo salvar una vida pero se perdió otra: «Fue la lancha de la Cruz Roja la que recogió el cuerpo del padre. El chico vino muchos domingos aquí a visitarnos», aclara.

El infortunio quiso que tres meses más tarde un pescador de 58 años pereciera en la misma zona: «Lo encontré yo también. Es que estas rocas son muy traicioneras. El mar entra por detrás cuando coincide con la pleamar y les viene de espaldas. No ven venir las olas. Siempre les decimos a los pescadores con caña que no vayan a las rocas. Algunos nos hacen caso, otros no», aclara. También fue él quien localizó el cuerpo de otro joven que falleció al caer de las rocas ese mismo año en junio. El último suceso trágico fue hace dos años, cuando encontró el cadáver de un percebeiro que cayó al mar en la zona de la Torre: «Salvar una vida es muy importante. Te llena de satisfacción, pero también es importante poder devolver los cuerpos de los desaparecidos a la familia», dice mientras elogia la acción del domingo de Constante Rivas: «Fue un fenómeno. Otro no se mete en el agua tal y como estaba el mar», reconoce.