Sara Montiel: «Esa mujer» que cantó en gallego

m. conde / m. gago PONTEVEDRA / LA VOZ

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La actriz rodó un filme en Pontevedra e interpretó «Lonxe de Marín»

10 abr 2013 . Actualizado a las 15:27 h.

En el interior de la cafetería Carabela, la cámara enfoca a un hombre sentado en una de las mesas situadas junto a la ventana. Enseguida hace señas a una mujer que pasea por la plaza de la Estrella. Sale del local y se acerca a ella. Es Sara Montiel. Estamos en 1969, la película es Esa mujer y algunas de sus escenas han sido rodadas en Pontevedra por Mario Camus, con guion de Antonio Gala.

La diva que acaba de dejar huérfano al cine español interpretaba en este filme ambientado en el siglo XIX a una famosa tonadillera a la que acusan de asesinar a su amante. El proceso judicial contra la mujer saca a la luz, no obstante, el tremendo drama que había sido su vida. «Siendo misionera fue violada y ultrajada, motivo que le hizo volver a España, donde fue abandonada por varios hombres», subraya la reseña de la revista Fotogramas, cuya crítica también hace hincapié en que «según los exegetas, se trata de uno de los mejores vehículos de Sara Montiel».

No solo la Herrería lluviosa reluce en las localizaciones de este filme. También son reconocibles la plaza de las Cinco Calles con su cruceiro, la calle San Nicolás o la plaza de la Leña y sus pequeños soportales, por los que la actriz de Campo de Criptana se pasea junto al resto del elenco, en el que figuraban también Cándida Losada, Hugo Blanco, Ivan Rassimov, José Marco Davó, Marcela Yurfa, Ricardo Díaz y Matilde Muñoz Sampedro.

No fue este el único contacto de la actriz con la comarca pontevedresa, aunque no fuese presencialmente. Nueve años antes, Sara Montiel había cantado en gallego el conocido tema Lonxe de Marín. Esta vez la escena es en un barco, que curiosamente nunca dejó Madrid, porque la película, Mi último tango, ambientada en 1920, se rodó en los castizos estudios de Ciudad Lineal.

Junto a los emigrantes

La intérprete, en el papel de la joven cantante Marta Andreu, atraviesa el Atlántico rumbo a Buenos Aires tras haber sido despedida de la compañía teatral familiar por su propio padre, instigado por su madrastra. A bordo del barco y en el transcurso de una cena que comparte, entre otros, con el actor francés Maurice Ronet (Darío) escucha cantar a los pasajeros de tercera clase. Las líneas de una de las canciones más famosas sobre la comarca resuenan en una cubierta casi bucólica. Eu de Marín, ausenteime, moi lonxe fun a vivir, pasei a vida chorando e suspirando Marín por ti...

El comentario de Ronet sobre la ocasión no tiene desperdicio al realzar los tópicos de la diáspora gallega. Su personaje, Darío, dice de los emigrantes que «en cuanto se alejan de su tierra la recuerdan cantando». Sara Montiel, que también abandona España, se suma a los que cantan y sorprende a todos con una sentida interpretación de la estrofa. Eu non sei cantar, eu non sei reir, sen os airiños da ría, eu non sei cantar, eu non sei reír.

Tanto le gustó esta canción a la actriz que fue una de las últimas que se le oyó en vida sobre un escenario en Galicia. En diciembre la volvió a entonar en el programa Luar junto al Coro de Oleiros, con el mismo sentimiento que hace 53 años.