La paradoja de una definición pictórica de una no pintura
08 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.El Museo Municipal acoge hasta el 5 de mayo la exposición Residuas & Collages del artista Xosé Vilamoure. Imprescindible. Collages reúne una serie de obras realizadas entre los años 2007 y 2010 y que el propio artista define: «Un collage podería ser o casamento dunha anarquista máis un taxidermista». Componen Residuas los trabajos más recientes del autor, obras como huellas tamizadas por el papel de embalar los recuerdos que el paso del tiempo y la distancia amarillea en los bolsillos del corazón, imágenes que huelen a la naftalina del pasado contenido.
Dentro de un lenguaje formal aristado, distorsionado, fragmentado de retratos congelados, superposición de imágenes que se camuflan bajo la apariencia inmediata aunque sabemos que hay otras imágenes que subyacen detrás de esa primera mirada que vamos descubriendo, a veces mediante el estarcido a través de plantillas, otras mediante la asociación de elementos, imágenes y signos en un escenario por el que deambula un curioso animalario de criaturas extrañas e inquietantes, con bocas que no besan, devoran con un hambre infinito, monstruos voraces, impacientes y animales feroces o tiernos figuras antropomorfas y seres mixtos hipertrofiados, integrados en circuitos sociales o seres aislados de miradas desconcertantes en espacios exteriores o interiores domésticos que son escenografías. Extremidades móviles para seres sin cabeza, máscaras, mandíbulas descarnadas y circuitos electrónicos, cajas de lápices, un trozo de cuerda, de cinta adhesiva roja? texturizan y distorsionan a esos seres extraños e irónicos.
Vilamoure construye sus collages integrando distintos elementos reales con elementos plásticos derivados de la pintura, creando así una nueva realidad. Como Picasso y Braque, plantea en su obra un análisis lingüístico puro con un proceso de desestructuración del código pictórico adquirido y la integración de elementos inventados considerados como entidades abstractas.
La autonomía de los signos, la huella de una herencia cultural y del lenguaje plástico al que no quiere renunciar, pero transformándolo con su propia caligrafía que maneja con entera libertad combinando ilusión y realidad como un mago y la utilización del trompe-l´oeil, un procedimiento pictórico que finge no ser pintura, desplaza la representación al plano de la presentación el papier collé, las palabras, imágenes, el título y la representación de lo real se distorsiona con la integración de la pintura, el fin del procedimiento es de orden mental: los retazos de realidad actúan como dislocación de la atención, como estímulos para avivar los procesos mentales que llevan al reconocimiento y a la denominación del objeto.
Así la pintura tiende a desplazarse del plano visual al plano conceptual, agitando las expectativas del observador y sus criterios de valoración, revirtiendo el papel asertivo atribuido al cuadro tradicional alterando los materiales (arte póvera) la imagen, se reafirma con el valor expresivo del color, se sitúa en el espacio real desde una perspectiva pictórica.
En «Residuas», el artista saca el objeto de su contexto, crea nuevos conceptos, ampliando su significado un «cuadro objeto» (el denominado Objet Trouvé) u objeto encontrado al azar por similitud a un concepto y convertido en producto artístico, en artefacto independiente.
Vilamoure como Malevitch va más allá en este grado cero del lenguaje artístico reduciendo la carga física hasta el límite de la desmaterialización. Las manchas que se forman con el discurrir de la pintura son una estructura vital máxima. Sus fragmentos de formas orgánicas y referencias sexuales conectan con el Surrealismo, la solución pictórica all over restituye la belleza sensible del color, utilizado de una manera personal y de corte expresionista construida con trazos gruesos y enérgicos una pintura que está rabiosamente viva dentro de un enrejado espacial basado en líneas horizontales y verticales.