Un coruñés recibe el galardón al mejor proyecto de fin de carrera de España por una propuesta para un parque de bomberos en Arteixo
02 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La profesión arquitectónica no pasa por sus mejores momentos, con una caída del 26 % de los visados de viviendas el año pasado en Galicia y el sambenito de haber tenido un papel protagonista en la denominada crisis del ladrillo. Pero en medio de la sequía constructiva también se ven brotes verdes y nuevos valores que pueden convertirse en las apuestas de futuro para una forma distinta de edificar. Un joven coruñés de 26 años, Pablo Rodríguez Rodríguez, ha sido galardonado con el Premio Proyecto Fin de Carrera 2012 por un trabajo que propone un parque de bomberos junto a la rotonda de Sabón, en Arteixo (A Coruña).
El proyecto se adapta a una de las soluciones que se presentaron para resolver este complejo nudo de tráfico -el de mayor circulación de vehículos de Galicia- con un edificio que, además de responder a su uso y función, genera una plaza pública y se conecta con la cercana área recreativa de Seixedo. En un entorno sin identidad, que alberga dos escalas diferentes (el polígono industrial y los núcleos rurales), el objetivo es «crear un paisaje, una autoestima comunitaria, otorgando una personalidad específica al lugar y a su gente», explica Rodríguez. El edificio transforma el lugar en un espacio representativo, pero se integra de una forma silenciosa y amable con el entorno, no invasiva, completando la manzana y conectando los diferentes tejidos urbanos y naturales existentes.
Como muchos de sus colegas, Pablo es consciente del desapego y desconexión que existe en la sociedad hacia la figura del arquitecto. A su juicio, «la arquitectura, al igual que otras profesiones, han de llevarse a cabo partiendo de un compromiso ético, teniendo desde el inicio una visión responsable». «Hay que darse cuenta de que el fin ya no justifica los medios -continúa-. Debe existir transparencia y rendimiento de cuentas, hacer público el plan estratégico, el impacto y la filosofía de una empresa o proyecto».
Con un sentido común que ya podían haber tenido otros -por ejemplo, los que impulsaron la Cidade da Cultura-, afirma que «las arquitecturas de autor o del espectáculo ya no tienen cabida; la obra de arquitectura debe de funcionar y adaptarse a su entorno, su cultura y sociedad».
El ganador del certamen, que organiza la Universidad de Sevilla a través de la web www.tvarquitectura.com, concluye que «los arquitectos debemos recuperar el respeto y la cordura que en tiempos de bonanza se perdieron, por culpa del ?todo vale?».