Una esperanza de futuro


Esta temporada 2012-13 que acabó el sábado fue una temporada agridulce. Por un lado, agria porque se ha consumado el primer descenso de categoría en la historia del club. Nunca antes nos había ocurrido el descenso de la categoría sénior.

Sin embargo, también hay parte dulce en esta historia. Ha sido dulce porque las jugadoras nos han demostrado que llevan muy dentro el nombre del Club Baloncesto Arxil, y eso solo, es un gran orgullo. Han peleado, se han sacrificado, nunca han protestado y, sobre todo, y lo más importante de todo, es que lo han intentado, dejándose la piel en la cancha.

No ha podido ser. Pero debemos reconocer que muchos partidos se pudieron ganar. En esta temporada, casi vencemos en León, en Ourense, en Vigo, en Vilagarcia, en Avilés, en Valladolid. No obstante, lo que sí hemos conseguido es que la afición estuviera con el equipo en una temporada tan dura. Emocionó ver a las jugadoras del Arxil y a su afición gritar al unísono al finalizar el último partido de liga en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva contra el cuadro de Cáceres.

Y otro de los logros fue la gran marea verde que acompañó al equipo a Avilés y a Ourense, así como a Vigo y a Vilagarcía.

Me despido de esta Liga Femenina 2 con un hasta pronto. Ya estamos luchando y trabajando para materializar el retorno cuanto antes a esta preciosa categoría. Quiero agradecer, sinceramente, el apoyo de toda la afición, un apoyo que hace que el Arxil exista.

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