«Cada par de zapatos é único»


Cuando era niño, Ramón Ángel Rodríguez Añón se escondía debajo de la enorme mesa de trabajo de su padre y cuando nadie lo veía robaba tiras de cuero para hacer pulseras que después vendía a sus compañeros de colegio. «Ata que un día botoume unha reprimenda tremenda porque lle arruinei a pel dun cabalo enteiro co que ía facer un par de zapatos. A partir dese momento púxome ao seu lado e empezou a explicarme como había que cortar as distintas peles para non estragalas», rememora Ramón, zapatero de tercera generación. Aprendió de niño la profesión de su padre y de su abuelo, que inició la andadura de los Rodríguez zapateros allá por 1923. Con su padre, del que Ramón heredó profesión y nombre, trabajó varios años, después hizo «un pouco de todo», y hace unos meses tomó las riendas del negocio familiar.

«Cando se xubilou o meu pai os clientes de toda a vida preocupáronse moito e pedíronme que seguira eu», cuenta Ramón, que ha decidido continuar con la tradición de elaborar completamente a mano auténticas joyas para los pies. Tradición y modernidad, porque en un exitoso afán de abrir mercados el ahora responsable de Rodríguez Zapateros ha puesto en marcha una página web en la que los futuros clientes pueden consultar los diferentes modelos que elabora e incluso aprender a tomarse las medidas de los pies para no tener que desplazarse a Carballo a encargar sus pares. Muchos para personas con necesidades especiales, para los que encontrar un par de zapatos es una misión imposible. «Hai xente que ten ata tres números de diferenza entre un pe e outro, unha perna máis curta, ou problemas nos nocellos... Nese caso o máis complicado é facer a horma, o primeiro par, pero despois é moi doado», cuenta Ramón Ángel rodeado de las más variadas pieles.

Es consciente de que gran parte de su negocio está en esos encargos, pero lo que realmente le entusiasma es la elaboración de zapatos únicos, pares exclusivos de estilo inglés que elabora con mimo y al gusto de cada cliente. Iguales, en varias ocasiones, a los que suele lucir el futbolista David Beckham cuando se pone elegante. «Cada par é único, porque cada persoa pode introducir as súas variantes», dice orgulloso. Le encargan zapatos desde lugares como Irún, Segovia, Valladolid o Córdoba. «No País Vasco temos un cliente de 86 anos ao que periodicamente mandámoslle varios pares diferentes», cuenta Ramón, quien añade que cada uno de sus pares están confeccionados cien por cien con piel -«nada de plásticos, nin cartóns, nin materiais desde tipo, salvo que pidan o piso de goma», dice-, lo que hace que sean prácticamente eternos. «Os nosos clientes non marchan, morren, e cando fan un par piden outro porque lles gusta cambiar, non porque se gasten os zapatos», explica Ramón.

Pares exclusivos, cómodos y adaptados a cada pie a partir de 200 euros. «Pensa canto custan os de calidade nun comercio e pensa que cada un leva día e medio facelo», añade. «Se o pensas ben, verás que non son caros», concluye.

EN Carballo UN Lunes DE 13 a 14 horas

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