Dice que nuestra Semana Santa está solo por detrás de Viveiro y Ferrol
01 abr 2013 . Actualizado a las 13:08 h.El convento del Carmen, porque está cerca de mi casa y porque soy devoto de la Virgen del Carmen
Isolino es el hombre de la Semana Santa, la cara que en estas fechas vino asomando año tras año a los domicilios compostelanos. Es santiagués neto, nacido en A Choupana, en un barrio «moi cambiado» donde se conocían todos. Y corrió por el monte que hoy alberga el Clínico hasta el hospicio y la antigua fábrica de curtidos, ante la proa de Os Chouchiños. ¿Qué atrae al niño por esos parajes? Lo mismo que a todos, la fruta tentadora y presta a ser robada.
Isolino creció y en 1984, tras pasar por el altar, dejó «con moito sentimento» A Choupana y se fue a vivir a los pagos de su mujer, la avenida de Salamanca. Antes tuvo tiempo de escolarizarse en los Hermanos o Inmaculada y empaparse del espíritu de la Pascua con la tradicional procesión de los Hermanos, guiada por la Asociación de Antiguos Alumnos.
Solo con catorce años, Isolino ya ejercía de cajista en la imprenta Minerva. Era la época de moldear letra a letra hasta que vino el offset empujando y trasladó el tinglado impresor al polígono do Tambre. Más de una docena de imprentas tachonaban el mapa compostelano.
Prefiere el papel
Hoy son muchas menos, pero es que las nuevas tecnologías permiten leer El Quijote en una pantalla. «Eu penso que o papel non vai desaparecer. E desexo que sexa así», dice rotundo Castiñeiras, quien cree que «hai moita xente que non está pola labor de ler un libro nunha pantalla pequena». A él le gusta hacerlo en el papel.
Isolino siguió su andadura profesional en la imprenta de la USC, de la que es subregente. Miles de volúmenes y documentos brotaron de este paritorio impresor. Hoy la crisis ha relajado el asfixiante trabajo.
Pero el Isolino que todo el mundo conoce, por las imágenes de la Semana Santa, es el cofrade y portavoz de cofrades que ha sido durante los últimos años, en los que la Pasión compostelana cobró auge con la incorporación de nuevas procesiones y cofradías. Entre ellas la de los propios Hermanos, que había dejado de circular en el 74. «Agás o sábado de Paxión, todos os días saen procesións», recalca. Isolino vivió y protagonizó el proceso de coordinación y potenciación de las cofradías y de la Semana Santa compostelana. «A nivel de Galicia, Santiago está xustamente detrás de Ferrol e Viveiro», asevera.
El muchos años presidente de la Junta de Cofradías, institución que resurgió tras fenecer en los años 60, se hizo un devoto de la iconografía de la Pasión en el año 84, tras unos primeros escarceos: «Gustoume a experiencia, o ambiente. Pediron colaboración e apunteime voluntario». Hoy Isolino ha dado paso a otros en la portavocía cofrade, pero no ha perdido un ápice de su devoción por el mundo de la Semana Santa, en donde las mujeres ya se encapuchan y sostienen los pasos como el que más, aparte de protagonizar sus propias procesiones.
¿Es para santurrones el decorado procesional? «Non, non, hai persoas de todas as cores políticas, desde o PP até o BNG, e a xente normalmente é crente. Hainos máis ou menos practicantes e moitos non son de misa diaria nin moito menos».
¿Autoflagelaciones? «Son partidario de que por cumprir un voto alguén desfile descalzo. Pero das flaxelacións, non.»
compostelanos en su rincón Isolino castiñeiras vázquez