Si las casas bien entendidas y diseñadas comienzan por sus cimientos, qué decir de la educación, la salud, la estética y el amor por las tradiciones más benéficas de cuantas nos han legado quienes han experimentado este mundo antes que nosotros. Desde hace algún tiempo, el chef Miguel Mosteiro colabora con dos expertas blogueras, Almudena, de Almudelicias, y Rocío, de Cocina DemiAbuelo, en la encomiable labor de acercar el mundo de la cocina a los más variados ámbitos. Uno de los más agradecidos es, sin duda, el de los pequeños de la casa. Mentes abiertas, ojos curiosos y paladares golosos que aprenden a manejarse entre fogones, rodillos y las más dulces preparaciones. En este caso, el taller se celebró esta semana en la Ludo de Lore, la ludoteca que abre sus puertas a un paso de Fexdega. Sabrosa idea.
Dulces de toda la vida
Una treintena de chavales con edades comprendidas entre los dos y los diez años aprendieron, entre otras cosas, que existe un universo apabullante más allá de los donuts y los bollicaos. El de, por ejemplo, los dulces tradicionales de Pascua. Miguel, Rocío y Almudena consiguieron que todos y cada uno de los pequeños participasen en la preparación de un pequeño bolo de ovo, en forma de muñeco, que pudieron llevarse a casa. Galletas, roscas, esas madalenas con cobertura que la modernidad ha dado en llamar cupcakes... Y dentro de poco, mucha fruta.