La gran muralla de cuarcita de la sierra de O Courel

Francisco Albo
francisco albo QUIROGA / LA VOZ

FIRMAS

GUILLERMO DÍAZ AIRA

El Marco do Medio do Mundo es un poco conocido monunento geológico

29 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Marco do Medio do Mundo es mucho menos conocido que otros parajes de interés geológico de la sierra de O Courel, como el plegamiento de Campodola -recientemente declarado monumento natural por la Xunta- o la laguna glaciar de Lucenza. Sin embargo, esta espectacular cresta de cuarcita es fácilmente accesible desde la carretera que une Romeor con Pedrafita do Cebreiro. El vial corta transversalmente esta gran formación rocosa en un punto situado a unos seis kilómetros de la primera de estas localidades y a unos doce de la segunda, en las proximidades del cauce del Lor.

Lo que se levanta a ambos lados de la carretera es una especie de muralla -lo que se conoce en geología como un dique- de unos 150 metros de longitud, que seguramente es solo la parte más visible de una estructura mucho más grande y que puede ser recorrida de un extremo a otro. La sección del dique más alejada del río puede visitarse subiendo por una senda que corre pegada al pie de la pared, que fue desbrozada hace poco por Orlando Gregorio Álvarez, miembro de la asociación ecologista SOS Courel. El punto de inicio está marcado con el número en el croquis de la derecha, donde se indica cómo realizar la visita.

Más o menos a mitad de camino se abre en la roca una especie de pequeña cueva o abrigo en la que es posible entrar andando a rastras. En el extremo superior del dique se puede ascender a una especie de atalaya que ofrece unas espectaculares vistas del entorno, pero si llueve es mejor no intentar la subida.

El biólogo monfortino Guillermo Díaz Aira, buen conocedor del lugar, advierte que en esa zona hay varias camas de tejones, por lo que recomienda precaución por si aparece alguno de estos animales.

Para recorrer la parte del dique más cercana al río hay que situarse en el punto señalado en el croquis con el número 2, donde arranca un camino que llega hasta la punta de la formación rocosa. La senda es bastante ancha, pero discurre al borde de un precipicio de decenas de metros de altura, por que lo que no conviene asomarse mucho. Desde la punta del dique se divisa una cascada que forma el Lor en este tramo, que está a unos seis kilómetros de su nacimiento.

También es posible bajar hasta la cascada desde el punto señalado en el plano con el número 3. Para ello hay que descender con mucha prudencia por una pendiente muy pronunciada. La bajada termina en un campo situado frente a la cascada que en primavera suele estar cubierto de valerianas.